El proyecto fracasado pretendía mejorar la seguridad vial

La Voz

PONTEVEDRA

La idea de soterrar la avenida de Ourense fue impulsada desde el Concello para conseguir unificar la Alameda con el actual párking en superficie de la plaza de España -donde se iba a construir el centro de ocio- y el paseo marítimo.

Estaba previsto que con un túnel se enterrase el tráfico que circula por la avenida de Ourense, mientras que el nivel actual de la calzada se reservaría para el disfrute de los peatones. En el nivel inferior de la vía y a la altura del parque infantil, se contemplaba la construcción de una glorieta subterránea. Esta última daría servicio al tráfico de la avenida y a la vez ordenaría el acceso al puerto de Marín, dotándolo de una entrada más digna que la actual.

El plazo de ejecución de los trabajos se estimó, en un principio, en 24 meses. La carga económica se iba a repartir entre la Xunta (4,1 millones), el Puerto (2,7) y el Concello (1,3, que saldrían de la cesión de la vía por parte de Fomento).