El Bar Apolo del número 7 de la calle de San Antoniño de Pontevedra recibió ayer la visita de muchos clientes y curiosos que querían saber la identidad del ganador de la única Bonoloto de seis aciertos del sorteo celebrado el pasado miércoles. Y es que el afortunado se llevará la suculenta cantidad de 767.919, 99 euros, algo más de 127 millones de las antiguas pesetas. Pero el propietario del establecimiento, Julio Carral Ulloa, se mantuvo firme y no soltó prenda, nada más que dijo que se trataba de «un cliente y además un amigo» y eso por la tarde, ya que antes no sabía nada de la identidad del del afortunado, salvo que había sellado la apuesta ganadora en su local. «No tengo ni idea de quien puede ser», comentaba durante toda la mañana. Tampoco sabía si la apuesta se hiciera manualmente o en la máquina «porque no me lo dijeron desde la Delegación, que son los únicos que pueden saberlo». Pero la alegría y la satisfacción por haber dado un premio y además tan suculento, se le notaba al veterano empresario hasta en la voz, incluso antes de saber el nombre del agraciado. Y después, todavía mucho más y no precisamente por el ramo de flores que le mandó el ganador, del que declinó dar ningún dato, ni siquiera si era vecino del populoso barrio.
Este hostelero «nativo de Lalín» como se encarga de dejar bien claro, lleva cuarenta años en la ciudad del Lérez, concretamente desde que montó su bar en San Antoniño en 1970. Tres años más tarde empezó a sellar quinielas de fútbol y luego, siguió con las primitivas y las bonolotos. Ayer, en su establecimiento colgaba con orgullo el cartel indicando el gran premio correspondiente a la Bonoloto sellada en su local. Desde luego, es el premio más importante de los que ha repartido Julio Carral, pero antes también había dado otro de los grandes, nada menos que 32 millones de pesetas de las del año 1973, si bien en aquel caso había sido un pleno en una quiniela de fútbol. En cuanto a la Primitiva, comenta que «dimos varias veces de cinco, y el pasado año, cuatro veces como mínimo». Quiniela. Lo que está claro es que para la persona afortunada se acabó la cuesta de febrero y por supuesto, no tendrá ni que preocuparse por la tan manida crisis, al menos en una larguísima temporada. Eso sí, ahora le tocará lidiar con los representantes de distintas entidades bancarias, y no precisamente reclamándole pagos, sino tratando de atraerlo con ofertas restringidas para cliente preferentes. Un sueño al alcance de muy pocos en estos tiempos. Más premios. El año empezó bien en Pontevedra en en cuanto a premios de juegos de azar se refiere. Porque hace menos de un mes, en concreto, el 14 de enero, en pleno temporal, otra lotera de la ciudad, Carmela Díaz Lorente, daba cuenta de que en su establecimiento de la avenida de la Reina Victoria, se había sellado una Primitiva ganadora de 53.000 euros, correspondiente a cinco aciertos más el complementario. En aquella ocasión tampoco trascendió la identidad de la ganadora, que había hecho su apuesta automáticamente. Y hace tres meses, en noviembre del pasado año, se selló en Bueu otro boleto agraciado con 242.934,58 euros. Fue en el despacho de la calle de Eduardo Vincenti y la apuesta ganadora tuvo cinco aciertos más el complementario.