El viejo viaducto de Ponte Sampaio se convertirá en una senda peatonal

A. Castroverde

PONTEVEDRA

27 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Tras más de un siglo viendo pasar convoyes de todo tipo, al puente ferroviario de Ponte Sampaio a Arcade le ha llegado la edad de la jubilación. Ayer comenzó su cuenta atrás al anunciarse que, antes de que remate el año, las locomotoras ya no volverán a silbar más entre sus bellas celosías metálicas, algunas de ellas atribuidas a los talleres de Eiffel. El viaducto vivirá ahora un retiro dorado, convertido en senda peatonal.

Desde que el caballo de hierro llegase a Pontevedra en 1884, procedente de Redondela, el puente sobre la desembocadura del Verdugo fue testigo del paso de la era del carbón y del vapor a la modernidad del diésel. Pero nunca llegó a entrar en la era de la electricidad.

Ayer, el concejal César Mosquera fue el encargado de anunciar el paso a mejor vida del viaducto que definió durante décadas la estética del fondo de la ría de Vigo, a un paso de Pontesa y del viejo puente de piedra que vio retirarse derrotados a los franceses.

Responsables de Fomento comunicaron al Concello que, antes de que remate el 2010, el tren pasará ya por el nuevo viaducto en construcción para alta velocidad, una obra que se interpone en estos momentos entre el actual paso metálico y el puente de piedra.

Pontevedra abrirá ahora contactos con Soutomaior y el ADIF para dar un uso peatonal al viejo puente metálico. Desde su decimonónico emplazamiento, el viejo paso ferroviario será un espectador privilegiado del paso de la alta velocidad por el vecino viaducto en construcción que, según las previsiones iniciales, deberá hacerse también con estética de celosías.

El metálico de Ponte Sampaio es el segundo puente ferroviario del municipio que quedará fuera de servicio. La semana pasada se anunció que este mismo año pasará a una segunda vida peatonal el viaducto del tren que une Lérez con Monte Porreiro. El piso de este último, que se cree tiene más de medio metro de relleno, será rebajado retirando los materiales acumulados sobre la estructura. De esta forma, las barandillas protectoras ganarán altura y brindarán a los caminantes una mayor seguridad.