La creciente polémica suscitada por la división en la práctica de la provincia con la creación dos superdelegaciones de la Xunta en Pontevedra y en Vigo, cada día se parece más a los prolegómenos del 5-J de 1998, cuando 30.000 pontevedreses salieron a la calle también en defensa de la capitalidad. Aquella magna manifestación tuvo como detonante la disgregación de la Audiencia, que el Partido Popular pagó cara con la pérdida de la alcaldía.
De momento, el alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, habla relajado y se muestra prudente y dialogante ante este espinoso asunto. Pero, ya ha tomado la iniciativa más allá de la mera moción plenaria aprobada el pasado 17 de abril en la que instalaba al nuevo presidente gallego Núñez Feijoo a dar marcha atrás en el nombramiento de dos superdelegados provinciales, antes de que se confirmara.
Ya materializada esa decisión, Lores contestó ayer, por fin, a la insistente pregunta de los medios en estos últimos días sobre qué más piensa hacer el Ayuntamiento para frenar «a agresión á cidade de Pontevedra como capital da provincia», así considerada en el ámbito político por BNG y PSOE y en el ámbito vecinal por las federaciones Castelao y Teucro.
El regidor nacionalista cree que ese «é un sentimento maioritario da cidadanía» y para cerciorarse anunció que en fechas próximas convocará a todos los agentes sociales y económicos de la ciudad para pulsar su opinión, hacer propuestas y estudiar actuaciones concretas «ante unha cuestión que consideramos que é un erro político por parte do PP e unha afrenta a Pontevedra».
«Imos falar con todos os sectores económicos e sociais, imos consensuar esas posibles actuacións e imos facer chegar a Xunta de Galicia o noso posicionamento», añadió.
Respecto a lo que pueda resultar de esta convocatoria, Fernández Lores no quiere «por o parche antes da ferida». Su deseo es que el PP rectifique, «pero eles son responsables das decisións políticas que toman, dos custos que lle poden ter desde o punto de vista social. Son maiorciños de idade e acaban de gañar unhas eleccións», señaló.
División
El alcalde reiteró que con las dos superdelegaciones «se está facendo na práctica unha división desta provincia, cousa que non ocurre nas outras tres». Y desde su punto de vista no se puede justificar con el argumento de acercar la administración al ciudadano. «Se non tería que ter unha correspondencia noutras provincias, por exemplo no caso de A Coruña-Santiago-Ferrrol, que son tres núcleos distintos e bastante máis distanciados do que está Vigo de Pontevedra».