Consumiciones anticrisis

Chelo Lago consuelo.lago@lavoz.es

PONTEVEDRA

18 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Ahora que la crisis se deja sentir, son muchos los empresarios que buscan recetas más o menos imaginativas para atraer a los hipotéticos clientes. Y uno de los reclamos mas efectivos, porque va directamente al bolsillo del usuario, es la rebaja de los precios. Si los hoteleros ya la pusieron en práctica en la pasada Semana Santa, los hosteleros también están por esa medida. Uno de estos empresarios es David Míguez, propietario de la cervecería Kroché, situada en la calle Blanco Porto. Desde hace unas tres semanas, la fachada de su establecimiento publicita sus «precios anticrisis», y es que en estos tiempos de vacas flacas, decidió aplicar una drástica reducción de tarifas en determinadas franjas horarias del día.

Los precios anticrisis, así los anuncia en el exterior de su establecimiento, están vigentes de lunes a sábados. Entre las 16 y las 20 horas, los cafés y las infusiones cuestan 0,60 euros -un 40% por ciento menos que por la mañana-, más baratos incluso que los famosos del presidente del Gobierno Zapatero. Y las cañas y refrescos se venden a un euro. Pero hay más, desde las 20 horas hasta el cierre, las copas cuestan 3 euros. David Míguez dice que se trata de una «ayuda mutua». «Yo ayudo a mis clientes bajando los precios, y ellos me ayudan a mí viniendo al local. Aunque los beneficios sean menores, tengo gente en el establecimiento, y si habían de venir dos veces a la semana, a lo mejor me vienen tres». Siete años. Míguez lleva unos siete años al frente de su negocio, que abre desde las 8.30 horas hasta las 0 horas, o a las 3 de la madrugada los fines de semana, y dice que la tan nombrada crisis «se nota muchísimo». Ahora, hace unas tres semanas que mantiene esos precios y observa que tiene más gente, incluso familias enteras que acuden a consumir. De hecho, está pensando en alargar las ofertas de cara a la temporada de verano hasta la misma hora de cierre. Su clientela es de lo más variopinta: funcionarios, policías, padres que acuden a llevar a los niños al colegio y también gente joven y no tan joven, que acuden al reclamo de la zona wi-fi. De momento, no se queja.

El Bar Candela, ubicado en la calle Rafael Dieste, perpendicular a la de A Estrada, también mantuvo durante un par de meses precios reducidos. En esta ocasión, se eligieron los miércoles, pero acaba de terminar la promoción, como reza un cartel en la puerta del local. La propietaria del establecimiento explicó que «la iniciativa no te beneficia mucho, porque al final, la gente que viene atraída por la rebaja, solo viene al bar ese día, mientras que los clientes fijos, siguen acudiendo». Los precios rebajados oscilaban entre los 0,60 euros de infusiones y cafés, al euro de la cerveza y los refrescos, pasando por los 0,80 de las cañas.

Otro joven empresario, Hugo Urones, propietario del pub Dolce Vita, de la calle Palma, puso en marcha la idea del botellón a cubierto para tratar de sortear los efectos de la crisis que se deja notar en los locales de ocio, y que es, a su juicio, la peor que ha vivido en los catorce años que lleva como empresario nocturno. Las noches de los jueves y viernes, él pone el local, los vasos y el hielo, y el cliente lleva su propia bebida, pudiendo acceder al establecimiento previo pago de una entrada de 5 euros. Defiende que es la mejor manera de hacer botellón y tenerlo controlado y además, en el local se encargan de recoger la basura generada y no queda nada por la calle, como en el caso de la zona del botellódromo del Recinto Ferial, donde se acumula la basura cada noche de juerga juvenil.