El Pazo de Lourizán, residencia del que fue presidente del Gobierno Eugenio Montero Ríos y una de las joyas de la arquitectura pontevedresa, corre el riesgo de sufrir pérdidas «irreparables». La Diputación pidió ayer a la Consellería de Medio Ambiente que proceda a su inmediata restauración a la vista de su progresivo deterioro.
Varias asociaciones que participan en el programa Coñece a túa provincia dieron la voz de alarma ante el organismo provincial y reclamaron la inmediata restauración del histórico inmueble, vinculado a la etapa política de la Restauración y desde el que se dieron los primeros pasos para negociar la paz con EE.UU. tras la guerra de Cuba.
Ayer, el gobierno provincial se hizo eco de estas quejas y se decidió instar a la Consellería de Medio Ambiente a que realice una rehabilitación integral en vista del «lamentable» estado del edificio.
El pazo de Lourizán fue adquirido por la Diputación en 1940 a la Caja de Ahorros Provincial (actualmente Caixanova) y a la marquesa de Alhucemas. Desde su adquisición fue cedido al Ministerio de Educación para Centro Regional de Enseñanzas, Investigaciones y Experiencias Forestales. En los años 80, la cesión se hizo en favor de la Xunta, una vez realizadas las transferencias.
Se trata de un recinto que fue una granja en el siglo XV. De este período quedan algunos restos, como un palomar de planta circular. El bello edificio actual fue obra de Genaro de la Fuente. Está rodeado de 54 hectáreas que se reparten entre el jardín, la finca y un jardín botánico singular.