Son un bien escaso en la ciudad, tanto que si fueran animales habría que declararlas especie en vías extinción. Un ejemplo sin papeleras es Joaquín Costa
27 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Las papeleras son un mobiliario más que escaso en toda la ciudad. Pero hay zonas en que su déficit se hace mucho más evidente. Y, al margen de la actuación de los vándalos no es una cuestión de calles recién arregladas o más antiguas.
Un claro ejemplo está en la calle de Joaquín Costa, cuyo primer tramo, hasta Blanco Porto está arreglado dentro de la denominada reforma urbana. Hay nuevo pavimento en calzada y aceras, se plantaron árboles ornamentales y se colocaron nuevas farolas, pero ni una sola papelera. Ahora se está reformando la plazuela ante el edificio de Telefónica y todo indica que correrá la misma suerte. En la margen derecha de esta concurrida calle hay que irse hasta el número 78 para encontrar la única y destartalada papelera existente. Y en la acera de enfrente, la situación es similar, si bien existen algunos pivotes de sujeción de papeleras pero sin este mobiliario.
La situación se agrava si tenemos en cuenta la cantidad de gente que transita por esta rúa, en la que están ubicados, además de las oficinas de la Policía, Telefónica y Tráfico, dos colegios -Álvarez Limeses y Calasancias-, un conservatorio -Mayeusis- las consultas externas del Hospital Provincial y una clínica de dentistas . Además, es zona de paso para muchos escolares matriculados en el colegio Sagrado Corazón.
Como papelera alternativa los viandantes vienen utilizando el escaparate de un comercio, situado en el número 32 de la calle y cerrado desde hace tiempo. Allí, dentro de la verja de acceso a su escaparate se acumula basura de todo tipo, sin que nadie haga nada por evitarlo.
Pero la siguiente calle, la de A Estrada, en donde está el colegio Sagrado Corazón, corre la misma o peor suerte. En este caso no existe ni una sola papelera, en cualquiera de sus aceras. Las más cercanas están en las calles transversales de Juan Carlos I o del paseo sobre la vía del tren.
La excepción
Como excepción que confirma la regla en el tema de las papeleras y en esa misma zona, la pequeña travesía da Airiña, que une Joaquín Costa con Loureiro Crespo, cuenta con 7 papeleras y otras dos más en la plazuela, eso sí, de escasa capacidad. Esta calle se arregló bastante después que el primer tramo de Joaquín Costa.
Por cierto, resulta chocante que antes de la reforma urbana, cuando las aceras eran minúsculas, las papeleras eran cilíndricas y grandes, y ahora, con mucho más espacio para los peatones, ese mobiliario se ha vuelto inversamente proporcional, reduciendo su capacidad de forma notoria.
Pero esa escasez es bien patente en toda la ciudad. Basta con transitar por céntricas plazas tan concurridas como A Ferrería o Curros Enríquez para ver la basura desbordando las papeleras, con montones de desperdicios acumulados fuera de ellas, u otras calles que carecen totalmente de ellas, como Padre Feijoo o Santa Clara (sólo hay una en la plaza da Castaña).
Otros casos muy significativos son los paseos al borde del Lérez. Enfrente del pabellón de deportes sólo quedan los soportes de las que las sujetaban y en ellos, en ocasiones los viandantes colocan bolsas de plástico con basura dentro por falta de lugar para depositarla. También son muy deficitarias en el paseo de Buenos Aires. Allí, no es raro ver desperdicios en los huecos de las ramas de los árboles. Es la alternativa a tirarlos directamente al río.
Eso sí: cuando la marea está baja, no es difícil ver papeleras tiradas en el fondo del Lérez, fruto del vandalismo. Pero eso no exime a los responsables municipales de reponerlas en este caso, o de ponerlas donde llevan años sin existir.