La teniente de alcalde de Pontevedra, la socialista Teresa Casal, aseguró ayer que está dispuesta a acudir «ao xulgado de guarda» para defender su honor si logra identificar al vecino o a la vecina de Mourente que el pasado viernes, tras el pleno de la corporación, le llamó «borracha».
Teresa Casal fue la destinataria principal de la ira de los vecinos de Mourente afectados por la ampliación de Montecelo, hasta el punto de que a la salida de la sesion plenaria en la que se debatió el asunto tuvo que ser escoltada, acompañada por los concejales de su grupo, por agentes de la Policía Local mientras un grupo reducido de vecinos de Mourente la increpaba y acosaba durante el trayecto entre el Teatro Principal y el Concello.
Fue en ese momento cuando alguien sin identificar -la propia concejala sostiene que fue una mujer- le llamó «borracha» y aseguraba que no recibió a los vecinos por «porque no estaba en condiciones».
Casal aseguró ayer que tiene la conciencia muy tranquila. «Creo que teño demostrado na miña traxectoria política que nin son mentirosa nin cobarde», afirmó en referencia a otros dos calificativos que le dedicaron los vecinos. «Sobre a outra cousa que me chamaron -continuó- si logro identificar a quen o dixo, acudirei ao xulgado de guarda».
La portavoz socialista aseguró que no entiende la virulencia de los vecinos contra ella, que en el pleno se postuló a favor que que los afectados por expropiaciones para ampliar Montecelo reciban una compensación justa. Recordó que no es cierto que los vecinos no hayan sido recibidos por el PSOE. «Mantiveron en agosto unha reunión con membros do grupo municipal e cun parlamentario autonómico do PSOE», aseguró. «Dende logo, se queren ser escoitados, non o conseguirán a base de coaacións e ameazas», subrayó la portavoz socialista.
Por otro lado, la junta de gobierno manifestó ayer su rechazo a los incidentes que se vivieron a la salida del pleno del viernes. La portavoz del gobierno coaligado, Anxos Riveiro, señaló que cualquier discrepancia es legítima «pero as agresións verbais son intolerables».