Un ourensano está construyendo una vivienda unifamiliar siguiendo los criterios del sistema «PassivHaus», que reduce al mínimo el consumo energético
Es tendencia en Europa, se está construyendo en Ourense y hoy se presentará en Madrid, en el marco de un encuentro especializado sobre construcción sostenible de alto rendimiento térmico y acústico. Se trata de la PassivHaus, una casa eficiente desde el punto de vista del consumo de energía, que se está haciendo realidad gracias al empeño de un ourensano, José Manuel González. Sus viajes al extranjero por cuestiones profesionales le hicieron ver la luz en lo que a eficiencia energética se refiere: «Aquí cuando hablas de eso te preguntan si vas a poner paneles solares. Y no es así. Se trata de una casa que, por la forma de ser construida, va a necesitar muy poca energía».
El debate personal de este ourensano superó términos como geotermia, biomasa y paneles solares y, yendo al antes de todo eso, ahora toma forma de vivienda unifamiliar. Asegura que el mensaje que está llegando a los ciudadanos españoles, en lo que se refiere a ahorro energético, no es todo lo claro que debiera. Y concreta por qué le ha merecido la pena, además de por la satisfacción personal, embarcarse en este proyecto: «Si una casa de similares características necesita entre doce y quince litros de gasóleo por metros cuadrado al año, esta vivienda consumirá menos de tres». Dicho de otra manera, un ahorro de hasta el 80% en calefacción, que sería en el caso de Ourense el gasto más notable. Teniendo en cuenta que calentar y refrigerar, explica González, supone entre el 55% y el 65% del consumo energético de la vivienda, la cuenta es fácil. Pero hay más factores además de la ecuación económica. Está la medioambiental. A menos consumo, menos emisiones de dióxido de carbono: «Algo a tener en cuenta puesto que las viviendas producen el 40% del que genera el país».
Construir de este modo las viviendas supone responder a una pregunta que el propio González plantea: «¿Cuánto quiere que consuma su casa?». «Este sistema -continúa- protege del frío, del calor, crea confort y respeta el medio ambiente. Es algo novísimo y en los países europeos, las viviendas tienen más valor cuanto menos energía consumen». La clave está en el diseño, el aislamiento y los materiales. Las ventanas de madera con triple cristal y un gas que aumenta el aislamiento o la ventilación de doble flujo, por citar dos ejemplos, permitirán a los habitantes estar protegidos del frío en invierno y del calor en verano. Y sin preocuparse del depósito de gasóleo.
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