Los viejos molinos de la Fervenza do Cachón, en Amoeiro, van a volver a tener utilidad, aunque de ellos no saldrá harina como antaño, sino luz. Una luz que servirá para iluminar el patrimonio etnográfico y el paseo de esta zona del río Barbantiño, que enmarca una de las cascadas más espectaculares de Galicia. Esa misma electricidad servirá para mantener un sistema de videovigilancia cuyas cámara web, además, se convertirán en reclamo turístico de este espacio natural, que podrá verse en directo y a tiempo real a través de la página que el Concello tiene en Internet.
El proyecto se hará realidad gracias al Grupo Tragsa, que lo ha seleccionado entre medio centenar de iniciativas de otros tantos municipios españoles que se han presentado a la tercera edición del premio de Desarrollo Sostenible del Medio Rural convocado por este grupo empresarial. La presidenta de Tragsa, María Luisa Graña, se desplazó ayer al municipio ourensano para hacer entrega en persona al regidor, Rafael Rodríguez, del diploma acreditativo que conlleva una inversión de 60.000 euros para hacer realidad un proyecto que calificó como «innovador, creativo e un exemplo de respeto polo medioambiente».
El proyecto, redactado por Antonio Manuel Estévez Prieto, permitirá colocar una turbina hidráulica en los molinos que aprovechará la fuerza del agua igual que antaño se usaba para mover la piedra de moler. No se variará la estructura de las propias edificaciones ni de los canales construidos originariamente, y tampoco afectará al caudal.
El único inconveniente que puede presentarse está en la minicentral construida aguas arriba, que actualmente provoca variaciones precisamente en el caudal que llega a la zona. Un inconveniente que el Concello trabaja para eliminar ya que se pretende exigir a la empresa de la minicentral el mantenimiento estable de ese caudal.
Rafael Rodríguez aprovechó la presencia del regidor de la capital ourensana en el acto para recordar que esta iniciativa es un paso más del proyecto integral de recuperación de la zona y el río que ha supuesto, entre otras cosas, la adecuación de una ruta de senderismo de diez kilómetros (con Maside y Punxín) que «esperamos moi pronto, coa colaboración do Concello de Ourense, unir á Outariz, porque xa queda só a tres kilómetros».