La preocupación de los propietarios de las veintisiete construcciones amenazadas de derribo por el último tramo de la línea del AVE desde Santiago, que une el túnel da Burata y la estación Empalme, se disipó ayer. Las explicaciones ofrecidas por tres técnicos de la empresa pública Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias), en una asamblea vecinal celebrada en O Pino, fueron suficientes para tranquilizar a los afectados y alejar temores. La cita contó con la asistencia del alcalde de Ourense, Francisco Rodríguez, cuya gestión considera fundamental el portavoz de los vecinos, Manuel Rebollo, satisfecho por los compromisos adquiridos, aunque quede ahora plasmarlos en un documento.
El cambio del proyecto se ha hecho, de acuerdo con las peticiones vecinales, para no derribar la veintena de viviendas y otras construcciones afectadas por la vía de servicio que estaba inicialmente prevista y que obligaba a expropiar y tirar edificaciones en O Pino, Bobadela, Rezavella, Pombal y Tarascón.
Exposición al público
El expediente de expropiaciones se encuentra, de hecho, en fase de exposición al público, aunque los afectados, que esperaban los cambios, no llegaron a intervenir en el procedimiento, convencidos de que la mediación del alcalde sería eficaz, según resalta el presidente de la asociación de vecinos de O Pino, Manuel Rebollo.
Los cambios anunciados ayer por los técnicos de Adif y el alcalde, en una reunión que contó con una muy notable asistencia de afectadas, no han bajado al detalle de cada uno de los afectados por el procedimiento de expropiación, pero el compromiso fundamental de que no se tirarán edificios «es suficiente», para el dirigente vecinal y ex concejal socialista. «Quedan, es cierto, algunos detallitos que ahora tendremos que ir puliendo de forma individual, pero la respuesta de la administración ha sido correcta», dice.
Para la solución de los flecos pendientes tiene intención Adif de abrir una oficina en la calle río Sil, en el barrio de O Vinteún, con el fin de poder atender de forma individualizada a los más de dos centenares de propietarios de las fincas afectadas por el proceso de expropiación. «No se trata únicamente de reclamar y de buscar las mejores soluciones particulares, sino que también podemos ofrecer mejoras para lograr un resultado óptimo», dice el portavoz vecinal, muy satisfecho por la forma en que se han solventado los problemas.
Agilidad en la gestión
El hecho de que las demandas vecinales se planteasen en la última fase del procedimiento administrativo, con el proyecto ya aprobado y cuando ya se había abierto el período de licitación, demuestra, por otra parte, que es posible introducir modificaciones y mejoras puntuales hasta el último momento.
Con todo, en momento alguno se ha hablado de la perspectiva del soterramiento de las vías en el tramo final de 300/400 metros antes de la estación Empalme, lo cual parece desvanecer las posibilidades de que el ministerio de Fomento acabe aceptando la posibilidad de que la propia estación quede soterrada. Si en este tramo no se introduce este cambio, algo que por ahora no se ha hecho, se cerrarán de forma definitiva las esperanzas de quienes apuestan por esta solución técnica para A Ponte.