El imputado volvió al lugar en el que se produjo la muerte para reconstruir los detalles de aquella noche

OURENSE

Un asesino «frío, calculador y sádico» o un hombre «impulsivo con una fuerte adicción al alcohol». Terminado el juicio, a los nueve miembros del jurado escogido para este caso les toca decidir -las deliberaciones comienzan hoy-, si la muerte de Aurora D. B. se debió a un accidente o a un hecho premeditado por un homicida que ya fue condenado en los años ochenta por matar primero a un hombre y luego a una niña de once años. Cuando Aurora murió, Gali llevaba solo dos semanas en libertad.

Para ello, han tenido acceso a numerosas pruebas, entre ellas conocer el lugar en el que tuvo lugar la muerte de la víctima. La visita obligó a los jurados a desplazarse hasta Listanco y movilizó a un buen número de patrullas de Guardia Civil y Policía, dos de ellas para trasladar al acusado.

Una vez allí, el acusado aseguró recordar que aquel era el lugar donde ocurrió el incidente: «Podría ser aquí, pero esto ha cambiado mucho», afirmó mientras el magistrado Manuel Cid Manzano le pedía que reconstruyese algunos detalles de aquella noche. Con abrumadora tranquilidad, Gali explicó a los presentes como trasladó el cuerpo de su víctima.

Para la acusación particular, la zona de la muerte demuestra que Gali buscó un sitio alejado, en el que la víctima no pudiera pedir auxilio. Para la defensa, sin embargo, refiere lo contrario puesto que cerca de ese lugar hay unas viviendas e incluso un bar. Eso sí, los hechos ocurrieron de madrugada.