El primer representante del ministerio público resalta la responsabilidad de la administración para exigir limpieza en líneas de ferrocarril y de tendido eléctrico
31 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El día a día y el trabajo específico de investigación de la Fiscalía sobre los incendios forestales, su dramática realidad y sus causas, hacen que el fiscal jefe de Ourense, Florentino Delgado, tenga claro el panorama. Cree que es el momento de desterrar algunas leyendas.
-Vamos, que son un cuento las tramas organizadas con las que anteayer nos asustaban...
-Por ejemplo. No hay una trama organizada dedicada a quemar el monte. Puede haber, hay, grupos de personas, tres, cinco, o diez, con intereses comunes en puntos concretos, incluso que actúen de forma coordinada, pero no una organización.
-Y como la historia de las tramas, los demás mitos, ¿no?
-Hemos hecho una investigación muy seria y ello nos ha permitido llegar a conclusiones firmes. Que si ecologistas que prendían fuegos para hacer más poderosas sus reivindicaciones, que si intereses de los madereros, que si intereses de los ganaderos. En conjunto, falso. Se investigó todo. Hay intereses, o explicaciones, detrás de casi todos los incendios, pero no hay una organización que aúne los esfuerzos de unos y otros.
-Sin embargo, en incendios como el que días pasados afectó al paraje de A Edreira, los movimientos de la Guardia Civil parecían ir claramente dirigidos al ámbito ganadero.
-No hay un sector ganadero interesado en su conjunto en los incendios, sin perjuicio de que alguno sea autor de un incendio. Podíamos decir lo mismo del veraneante, de la persona que vuelve al campo y quiere limpiarlo todo en un momento. Los hay, pero sin conexión.
-De todos modos, si nos paramos a cruzar detenciones, juicios y condenas, el alcoholismo casi es una constante.
-Existe, es cierto, un núcleo importante de fuegos que tiene que ver con un perfil muy concreto, patológico, de los autores. Normalmente tiene que ver con patologías mentales y alcoholismo. Son casos en los que nadie obtiene un beneficio, ni siquiera se aprecian ganas de causar daño o venganzas.
-Pero muchos de estos enfermos acaban en la cárcel...
-Carecemos de una estructura para cumplir las medidas de seguridad. En España solo hay un centro penitenciario psiquiátrico. Hemos de poner medios para evitar que el enfermo siga cometiendo hechos delictivos, tenemos que proteger a la sociedad. Hacemos el trabajo, pero al llegar al momento del cumplimiento, no tenemos medios.
-En su análisis de los incendios y la búsqueda de responsabilidades, aparte de las negligencias e imprudencias, no ha dejado de relacionar fuegos e infraestructuras...
-Hay dos ámbitos en los que se producen incendios. Esencialmente, en las líneas de ferrocarril y las de tendido eléctrico. Es una realidad que, si las zonas no están bien limpias, se producen incendios. Las empresas no gastan dinero en el control y la administración no obliga. El propietario de la línea tiene que dar prioridad a la limpieza, aunque le cueste dinero, por lo que la administración, en este caso la Consellería de Industria, tiene la responsabilidad, siempre la ha tenido, de hacer cumplir las normas de conversación.
-¿Le parece bien que los casos de incendio sean competencia de jurados?
-Mi opinión muy particular es que no. Fundamentalmente, porque los incendios son delitos de investigación compleja. Su propia dinámica hace que no haya testigos. Es difícil sorprender in fraganti al autor. Hay que utilizar la prueba indiciaria y ello hace que sean casos más complejos y difíciles de valorar. Luego está la componente humana. Las penas son graves y muchas veces los jurados, con un criterio puramente humano, tiene prevención, pues su actuación puede acarrear una pena bastante grave. Si unimos complejidad y consecuencias, nos da como resultado que probablemente no sea el mejor procedimiento. Aparte de que siempre es más largo. El jurado, de todos modos, da para un debate en sí mismo.
-¿Será esa prevención, tal vez una bondad mal entendida, por lo que a título particular apenas se denuncian atentados y agresiones al patrimonio?
-Creo que no es ese el problema. Lo peligroso es no tener conciencia del valor del patrimonio. Valoramos los ataques en función del valor que le demos a esas mismas cosas. Si vemos un hórreo como un trasto viejo, su ataque tampoco va a generar una respuesta social. Cuando tomamos conciencia de que nuestra ermita, nuestros restos castrexos, valen mucho y son más que un montón de piedras, que son parte de la identidad que nos permite ser lo que somos, el patrimonio empieza a ser algo valioso y es entonces cuando se da otra respuesta. Tengo la sensación de que con la protección indiscriminada, no se protege. Si, por ejemplo, nos empeñamos en proteger todos los elementos de más de cien años con una legislación estricta, estaríamos cometiendo una burrada. Hay objetos que no requieren protección. Quita valor a lo importante. El objeto está en que la gente tome conciencia.