«Kaña» cerró ayer la jornada con un vistoso espectáculo

J. R.

OURENSE

Ribadavia se ha entregado otro año más a su festival de teatro. La Mostra Internacional de Teatro (MIT) ha ido creciendo cada día, convirtiendo esta villa ourensana en un bulevar de arte y expresión corporal sobre un escenario empedrado. El inicio de los espectáculos a partir de la media noche, el pasado miércoles, es una prueba de esta manifestación social y artística que ya no atiende a horarios.

La compañía K de Calle, oriunda de Aragón, fue la encargada de representar, ayer tras la representación en el Castillo, un lucido espectáculo de calle itinerante, visual e impactante. Un ejercicio de luz y pirotecnia que gustó lucio el final de la jornada.

Centro Coreográfico Galego

El Kiosko das almas perdidas, representada ayer noche en el Auditorio del Castillo, resultó un espectáculo híbrido entre danza, teatro, música en directo, ilusionismo, vídeo y animación. Una representación que refleja la situación metafórica de unos individuos expulsados, desconectados y abandonados de la armonía universal y que se ven obligados encontrar una nueva fórmula de supervivencia. Además, esta representación, volvió a llenar el Auditorio del Castillo por séptimo día consecutivo. Confirmando un año más la buena acogida del cartel entre los aficionados al teatro tanto de Ribadavia como del resto de Galicia.