Antes, «La primavera», en Progreso; ahora, «Lidia», en Concello, 20, lo de menos en esta frutería es el nombre comercial, porque toda la clientela sabe que son Lidia y Eugenio Montes, (como antes sus padres, Dolores y Arturo) quienes se encargan de todo, desde elegir la mejor mercancía de madrugada, hasta disponerla en el local y venderla.
-Hicieron coincidir el traslado (forzado por la voracidad inmobiliaria) con las vacaciones de verano ¿Echan de menos el otro local?
-Ya no importa si lo echamos de menos o no. Ahora estamos más cómodos, nosotros y los clientes. Las lágrimas se quedaron por el camino.
-Apenas doscientos metros, por cierto, entre aquel local y éste ¿Tienen los mismos clientes?
-Quienes nos conocía siguen viniendo, pero la verdad es que estamos mejor situados y eso ayuda para que entre gente nueva
-¿Mira mucho hacia allá abajo?
-Hacia atrás, ni para tomar impulso. Sólo vale mirar hacia adelante.
-¿Está la clave del éxito en levantarse temprano, como dicen?
-Lo fundamental es la buena mercancía, tener la mejor, dejémonos de historia. Y para conseguirla hay que ir a tiempo a buscarla. La simpatía, para el negocio, queda en segundo plano.
-¿Del país o de importación?
-Trabajamos todo lo que podemos con las cosas del país. En verdura, por ejemplo, todo, menos el brécol; en frutas, va por momentos: hoy mismo, tenemos mucha variedad, desde uvas a higos, pavías o membrillo.