Los yacimientos megalíticos y las manifestaciones artísticas de este tiempo son una de las grandes riquezas patrimoniales de Galicia, pero que por su propia naturaleza y ubicación han sido históricamente difíciles de proteger. La dispersión, el desconocimiento o emplazamientos de complicado acceso han sido obstáculos para su puesta en valor dentro de la importancia que les corresponde para entender la historia de Galicia.
A esta importancia intrínseca, la Xunta llamó ayer la atención sobre el papel que los yacimientos megalíticos como «nova fonte de coñecemento do modo de vida das comunidades neolíticas de Galicia», ya que aportan «datos inéditos con respecto á economía dos grupos de construtores, como, por exemplo, a existencia de gandería bovina». Esto se deduce del hecho de que las manifestaciones de arte rupestre fueron realizadas con pigmentos y óxidos naturales, como el carbón, el hierro o el caolín, sobre una base de grasa animal.
La Xunta también informó de que dólmenes como los de Dombate (Cabana de Bergantiños), Cabaleiros (Tordoia) y Axeitos (Ribeira) quedaron fuera de esta declaración de bienes de interés cultural, ya que por su naturaleza excepcional poseen una declaración singular.