Julia Uceda: «Escribir es mi forma de vivir»

Ramón Loureiro Calvo
ramón loureiro FERROL / LA VOZ

CULTURA

Julia Uceda, junto a su casa del valle de Serantes.
Julia Uceda, junto a su casa del valle de Serantes. ángel manso

La escritora, Premio Nacional de Poesía, vive en Ferrol tras haber pasado buena parte de su vida ejerciendo la docencia universitaria en países como Irlanda o los EE.UU.

09 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Premio Nacional de Poesía y dueña de una de las más respetadas y admiradas voces de la literatura en lengua castellana, Julia Uceda nació en Sevilla, ciudad que hace apenas unos días acaba de darle su nombre a una biblioteca; y es Hija Predilecta de Andalucía. Pero es en Ferrol donde vive, tras haber pasado buena parte de su vida ejerciendo la docencia universitaria en países como Irlanda o los Estados Unidos de América. Poco amiga de esos saraos y jolgorios varios que a menudo ocultan la auténtica literatura, ve pasar los días, rodeada de sus libros, en su casa del valle de Serantes. En un lugar por donde se decía que los viejos caminos sin luz eran frecuentados, después del crepúsculo, por las almas de los muertos.

-Y a usted, que es andaluza, ¿no le dan algo de miedo las almas penadoras?

-No, en absoluto. No me dan miedo ninguno las almas en pena. Pero no me dan miedo, sobre todo (ríe Julia Uceda), porque nunca las he visto. No salgo de noche. Aunque me gusta vivir en medio de la naturaleza y de su misterio. No me agradan las ciudades. Las grandes ciudades son artificiales, aglomeraciones de edificios que no facilitan la convivencia entre vecinos. Y eso, indudablemente, es hoy un problema muy extendido. Sobre todo en España. Cuando yo he vivido en Estados Unidos o en Irlanda y llegabas a una nueva casa los vecinos venían a saludarte, a decirte su nombre. A darte la bienvenida. Como cuando yo era niña en Sevilla. Venían a ofrecerse por si necesitabas algo. Además, la casa se les ofrecía a los amigos. Pero eso aquí, en España, por desgracia se ha perdido. Yo lo he hecho siempre en esta zona en la que vivo, y me he visto obligada a dejar de hacerlo. En una ocasión, incluso, hacerlo fue un desastre, porque la familia era muy... peculiar. Digámoslo así, sí, peculiar.

-Acaba de publicar un nuevo poemario, «Hablando con un haya». Sigue escribiendo...

-Escribir es mi forma de vida. Yo escribo. Y no tiene la cosa más explicación que esa. Escribo y leo siempre.

-¿Qué le debe aún el mundo de las letras?

-A mí la literatura no me debe nada. Al contrario. El mundo de las letras siempre me ha tratado muy bien. Fíjate que incluso Sevilla, donde no vivo desde hace tantos años, se sigue acordando de mí para ponerle mi nombre a una biblioteca. Una biblioteca en la que quiero, como dije allí en mi discurso, que estén los libros gallegos, sea cual sea la lengua en la que han escrito sus autores.

-¿La Galicia de Valle-Inclán ha desaparecido?

-Creo que no, pero me parece que está muy oculta. Por razones también peculiares. Y no digo nada más. Todo el mundo lo sabe.

-La inmortalidad de los grandes libros, ¿de dónde procede?

-Hay libros que no pueden morir porque reflejan, desde el principio, las preocupaciones del ser humano. Por encima de idiomas, políticas y culturas. Por esta razón, las dictaduras mentales, religiosas o políticas queman las bibliotecas, porque en ellas están la memoria del mundo y la libertad de expresión.

-¿Por qué la zafiedad se celebra tanto en nuestro tiempo?

-Porque la persona zafia, vulgar e inculta, a veces, a pesar suyo, es muy manejable.

-¿Qué hay más allá de lo que vemos?

-Lo que no vemos.... y no queremos ver a veces.

-¿A qué no deberíamos tenerle miedo jamás?

-A la verdad y a la libertad.

-El amor, ¿qué es?

-Es imposible dar una respuesta general. Para la pregunta de qué es el amor, cada uno tiene su propia respuesta. Afortunadamente.

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«No me dan miedo las almas en pena, pero porque nunca las he visto»