«Mi actuación es algo secundario». Esto decía Michael Nyman al mediodía de ayer todavía sorprendido por el dato que le facilitaba el director de la Fundación Barrié, Javier López Martínez: «Las entradas que pusimos en Internet volaron en 18 minutos». El creador de bandas sonoras de películas como El piano pedía confirmación de ese tiempo, antes de que le explicaran las colas formadas para asistir al concierto de Reyes de la Fundación Barrié. Aludiendo a la citada banda sonora, Nyman habló de la vinculación entre sensibilidad y música, citando para ello a Miguel Ángel y Neruda y evocando su historia personal primero como crítico musical: «Entre 1968 y 1978 no escribía música. Al empezar a hacerlo soy incapaz de expresarme en palabras, solo soy capaz de expresarme a través de mi música». En este sentido, evocó las conversaciones con la directora de El piano, Jane Campion: «Tuve un momento de inspiración al preguntarme si la protagonista, que es muda, pudiera hablar: ¿qué diría en esos momentos?».
Josep Vicent, director artístico y titular de la Orquesta del Mundo, y que anoche era el director invitado de la Sinfónica de Galicia, aseguró que las composiciones de Nyman «impresionan a todos». Argumentó que la música «es un alma inexplicable que a veces tiene sonido y a veces no, y la de Nyman la tiene». Tras elogiar «la profesionalidad» de la Sinfónica para preparar la actuación de anoche, Vicent aseguró que el concierto «es un ritual de desarrollo del sonido de la música minimalista de Nyman».
En cuanto a sus próximos proyectos, Vicent indicó que acababa de recibir la propuesta de Nyman de volver a grabar su discografía, mientras que el propio compositor, tras mostrar una pequeña cámara que lleva siempre en el bolsillo, apuntó que este año mostrará en Madrid las filmaciones y posteriores montajes que fue haciendo de esta forma; todavía no tiene claro si será en una galería privada o en otro lugar. También habló de la composición de las bandas sonoras para un buen número de películas «y todo eso el día 4 de enero», bromeó el músico.
Nyman, que acabó su comparecencia matinal tocando el piano, dedicó unos cuantos minutos de la intervención a los «críticos negativos que no conozco, que nunca se han presentado»; tras afirmar que no quiere «obligarles a comer un plato que les pueda causar urticaria», pidió que le «escuchen y que pueda hablar con ellos».
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