Hace ahora nueve años, el coruñés Crisanto Gándara, profesor de Historia de la Música en el Conservatorio Xan Viaño de Ferrol, hizo un hallazgo excepcional en el Archivo Distrital de Braga. Allí descubrió un manuscrito de más de trescientos folios con un total de 67 piezas teatrales breves recopiladas entre finales del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII, denominadas bailes, de las cuales 42 incluían música.
Tras varios años investigando la colección, Gándara ha sacado a la luz su contenido a través de una tesis doctoral que se ha convertido en la primera sobre historia de la música que se presenta en la Universidade da Coruña (UDC), donde el profesor la leyó el pasado mes de junio.
Según apunta el autor del trabajo, el principal valor del manuscrito reside en que, además del texto de las obras, también recoge la música de buena parte de ellas, algo que no incluían las colecciones de este tipo conocidas hasta el momento. Además hay un dato curioso y es que una de esas pequeñas piezas o «zarzuelas en miniatura» ofrece algunos de los tópicos que circulaban entonces sobre la mujer gallega, y hace referencia, además, a los famosos pimientos de Padrón.
La peregrina gallega
Esta pieza, según explica Gándara, lleva por título Bayle da Peregrina gallega y en ella participan cuatro damas, cuatro galanes y un viejo. Entre todos los personajes destaca una mujer, la gallega, que trata de camelar a los galanes portugueses mientras el anciano les intenta hacer ver que solo les quiere engañar. «La pieza ofrece la visión que tenían de las gallegas los portugueses del norte del país a finales del siglo XVII; las pintan como mujeres muy interesadas por el dinero, algo zalameras y en las que no se podía confiar demasiado», explica el profesor.
Sin embargo, y pese a lo chocante que pueda parecer, Gándara no encuentra nada extraño en esa visión despectiva que ofrece la pieza, ya que, por regla general, en las comedias del siglo de oro la mujer, fuese gallega o no, «siempre era la mala». Además de fijarse en ellas, la obra también hace referencia al tópico más conocido de los pimientos que cultivaban los vecinos de los portugueses más allá del Miño. De ellos dice el personaje del anciano: « Pica el pimento nô más / que es cecante que en Galicia / pica, repica a agotar ».
En cuanto a la música que acompañaba a los bailes de la colección, Crisanto Gándara asegura que sonaba «de maravilla», y añade que los instrumentos que se utilizaban eran los propios de las compañías de comedia; «es decir, arpas, guitarras y violas».
Además del interés que tiene el manuscrito desde el punto de vista musical, el profesor destaca su atractivo filológico, ya que todas las piezas de la colección, a excepción de una, están escritas en castellano, «lo que nos permite ver cómo hablaban los portugueses de finales del siglo XVII esta lengua».