La Sanidad pública quiere incorporar el análisis que evita la amniocentesis

Casi veinte mil españolas se han hecho en dos años el test prenatal no invasivo, que detecta el Down en la semana 10 con una eficacia del 99,9 %

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alicante / enviado especial

Poco más de un año -el tiempo de su puesta en marcha en España- ha bastado para que entre 10.000 y 20.000 embarazadas se hayan hecho el test de diagnóstico prenatal no invasivo. Se trata de un simple análisis de la sangre de la futura madre, en el que se estudia genéticamente el ADN del feto para buscar posibles alteraciones como el síndrome de Down o de Edwards. Lo que permite este nuevo biomarcador genético es evitar en la mayoría de los casos la amniocentesis, que tiene un riesgo para el feto de entre el 0,5 y el 1 %. Por eso «la expansión de esta nueva técnica está siendo exponencial», según Julio Martín, director de Diagnóstico Molecular de Igenomix, el laboratorio que abandera la investigación de este marcador en España.

Martín expuso la fiabilidad del método en la sexta edición del Congreso IVI sobre Medicina Reproductiva, que se celebra desde ayer en Alicante con la participación de más de mil expertos de los cinco continentes.

La edad de la mujer, el análisis bioquímico y la ecografía son los tres elementos que habitualmente determinan «la conveniencia o no de la amniocentesis -explica el experto-. Pero después, esa prueba detecta un Down entre cada 20 mujeres que se someten a ella, lo que quiere decir que hay 19 que asumen el riesgo de manera innecesaria».

El análisis genético prenatal no invasivo «tiene una precisión del 99,9 % -prosigue Martín-. Si el resultado sobre un posible Down es negativo, la amniocentesis ya no es precisa, independientemente de la edad de la embarazada o de cualquier otro factor de riesgo que pueda tener». Evita, por tanto, muchas pruebas innecesarias.

La expansión de esta técnica es imparable. «En el mundo estamos hablando ya de 750.000 embarazadas que han acudido a ella», y en España ya hay «conversaciones con hospitales públicos» para implantarla en el Sistema Nacional de Salud. «Es posible que, de aquí a un año, alguno la tenga ya, quizá como servicio externalizado».

Por ahora, el test se reduce al ámbito privado. Es el ginecólogo el que puede pedirlo cuando se dan los factores de riesgo necesarios en la embarazada. Su coste, unos 700 euros.

En la décima semana

El análisis se puede realizar con fiabilidad a partir de la décima semana de gestación, frente a la duodécima de la biopsia curial o la decimoquinta de la amniocentesis. Los resultados tardan «unos tres días».

Julio Martín avanzó también nuevos sistemas que permitirán pronosticar la fecha precisa del parto en las últimas semanas del embarazo. «La idea es que cuando se retrase, podamos evitar la inducción precisando que se va a producir tal vez en 24 horas».

El coste

700 ?

En la privada. Cualquier ginecólogo puede solicitarlo actualmente en el laboratorio Igenómix cuando la paciente lo requiere.

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