Accidente en Santiago: La caja negra confirma que el tren iba a más de 190 km/h

El vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, aseguró que el número provisional de fallecidos en el accidente de Santiago asciende a 80 personas. Ochenta y siete personas continúan ingresadas en hospitales gallegos y 33 de ellas (4 niños y 29 adultos) se encuentran en estado crítico. El juez tomará declaración como imputado al maquinista

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Las conversaciones de la caja negra recuperada del tren Alvia que ayer descarriló cerca de Santiago confirma que el maquinista admitió, justo después del accidente, que el tren circulaba a 190 kilometros por hora. Son las palabras del maquinista del convoy grabadas una vez que el tren se detuvo tras descarrilar. El tren circulaba a 200 km/h por el tramo inmediatamente anterior. Era la velocidad permitida, por por alguna razón no consiguió reducir al llegar a la curva, en la que entraría, según sus propias palabras, a 190.

El titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago de Compostela ha ordenado a la Policía Judicial tomar declaración como imputado al maquinista del tren, según han informado fuentes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, que han aclarado que aún no está imputado judicialmente. Esta será la primera declaración que se tome al maquinista, sobre la que no se ha concretado todavía en qué momento será. Además, se están «referenciando» testigos del accidente de Santiago, lo que quiere decir que se les están tomando los datos para poder localizarlos y llamarlos a declarar. El maquinista se encuentra en un hospital de Santiago, custodiado por agentes del Cuerpo Nacional de Policía tras una petición expresa del juez que investiga el accidente ferroviario.

«Despiste» del maquinista

Fuentes de Renfe apuntan al exceso de velocidad por un «despiste» del maquinista como causante del accidente de Santiago. Lo más probable, según indican las mismas voces, es que el conductor pensaba que iba en vía libre y no apreció el límite de velocidad. El hecho de que Galicia no cuente todavía con el sistema de seguridad ERTMS (permite frenar de forma automática el tren en las zonas limitadas) «ayudó» a que se produjera el accidente. Es decir, que si tuviese el sistema, «no hubiese sucedido», pues el tren no podría ir a esa velocidad aunque el maquinista quisiera.

La caja negra del tren que sufrió el accidente en Santiago, que cubría la ruta entre Madrid y Ferrol, «lleva horas localizada» y está a disposición del juez y custodiada por la Policía Judicial. Asimismo, el juez ha pedido que se aseguren todos los vídeo y audios que puedan existir del descarriló, ocurrido a tres kilómetros del caso urbano de Santiago, y que puedan ser empleados en la investigación

Al menos 80 muertos, entre ellos un bebé

La Policía y técnicos de infraestructuras viarias investigan desde anoche las causas del accidente, en el que han muerto al menos 80 personas, entre ellas un bebé de dos años. A última hora de esta tarde, ochenta y siete personas continuaban ingresadas en distintos hospitales de la comunidad, de ellos 33 de ellas (4 niños y 29 adultos) en estado crítico. En total han sido asistidas en hospitales gallegos 178 personas. Siete de ellas fallecieron en los centros hospitalarios por sus graves heridas.

El vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha asegurado esta tarde que «no se puede descartar que aparezcan nuevas víctimas» entre el amasijo de hierros en los que se convirtió el tren Alvia tras el accidente.

60 autopsias realizadas

Hasta las cinco de la tarde se habían realizado 60 autopsias, de ellas 53 ya habían sido notificadas a las familias. Según ha informado Alfonso Rueda, los diferentes equipos que están trabajando en Santiago realizan entre ocho y nueve autopsias cada hora. Rueda ha asegurado que «intentarán agilizar las identificaciones» de las víctimas para poder tener la mayoría esta noche. Algunas tardarán más, ha explicado, porque necesitan de «pruebas complementarias» como de ADN.

Cuando una autopsia es finalizada se comunica a la familia en el edifico Cersia y se les acompaña hasta el multiusos del Sar donde se encuentra los cadáveres. La familia está en todo momento acompañada por un equipo de psicólogos.

La realización de las autopsias ha comenzado a las ocho de la mañana cuando los servicios de Emergencias han comenzado a trasladar los cadáveres a dos hospitales compostelano. Todas las salas de autopsia de los hospitales Clínico y Médico Quirúrxico de Conxo, y del Instituto de Medicina Legal de Galicia situadas en Santiago se utilizan para tratar de confirmar la identidad de las personas fallecidas. «Se ha redoblado los equipos», ha señalado Rueda. La Policía Nacional ha desplazado desde Madrid a Santiago a otros tres especialistas para colaborar en la identificación de los cadáveres, que se suman a los seis agentes que se trasladaron anoche nada más ocurrir el accidente de Santiago.

Respecto a las personas heridas, poco antes del mediodía se identificó a todas. Ahora se trabaja para determinar la nacionalidad de las personas extranjeras, que se espera poder concretar esta tarde.

Siete días de luto oficial en Galicia

La Xunta ha decretado siete días de luto oficial por el accidente de Santiago. Ojeroso y agotado, por momentos al borde del llanto, Alberto Núñez Feijoo ha leído esta mañana una declaración institucional en la que subraya la «consternación» de los gallegos. «Calquera palabra é insuficiente -ha arrancado emocionado- para un sentimento que só se pode describir con bágoas. [...] Todo o pobo choramos». «É, sen dúbida, o Consello de Goberno máis duro que ten reunido nunca a Xunta», ha apostillado.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha visitado esta mañana el lugar de la tragedia y a los heridos en el hospital. Ha eludido pronunciarse sobre las causas del accidente y se ha limitado a prometer que las dos investigaciones abiertas para aclarar el suceso, la judicial y la administrativa, darán resultado «a la mayor celeridad posible y, por supuesto, acertando plenamente en el diagnóstico».

Esta tarde, está previsto que los Reyes de España se desplacen hasta Santiago para visitar a los heridos. También Alfredo Pérez Rubalcaba se ha desplazado esta tarde a Santiago al lugar del siniestro. El líder de los socialistas ha visitado la zona acompañado del presidente de la Xunta y de la ministra de Fomento.

Paisaje desolador en Angrois

La primera luz del día ha dejado al descubierto en la zona del accidente un paisaje de vías del tren en la zona de Angrois sobre las que quedan mantas, maletas y otros objetos personales que salieron despedidos. Los vecinos de la zona, los héroes de la noche más trágica de la historia gallega, continúan en pie siguiendo el operativo. Dicen que no pueden dormir.

Después de una madrugada trabajando, los equipos de rescate han conseguido acceder finalmente esta mañana a uno de los vagones que había quedado en peor estado después de utilizar una grúa para retirar otro que lo sepultaba. Uno de los vagones correspondía a la cafetería, que quedó completamente destrozada y hecha un amasijo de hierros.

Pasadas las 8.30, una decena de bomberos entraron en alguno de los vagones que aún quedaban por inspeccionar y comprobaron que no quedaban más personas en su interior tras retirar butacas y otros objetos del tren.

En el edificio de Cersia, un equipo de psicólogos atienden a los familiares de las víctimas. Pasadas las ocho de la mañana la gente estaba muy desconcertada al no tener información para localizar a sus familiares; de hecho, un grupo ha asaltado al alcalde de Santiago, Ángel Currás, en busca de información. La Policía Científica se reunió con ellos y les dijo que esperan tener identificadas a las víctimas en unas dos horas y, pasado este tiempo, irán llamándoles uno a uno para informarles de forma individual.

Por los aires

El accidente de Santiago se registró sobre las 20.42 horas a su paso por la zona de Angrois. El tren de alta velocidad, en el que viajaban 220 pasajeros, al alcanzar la curva de A Grandeira descarriló y uno de los vagones saltó por los aires e incluso superó el talud que separa las vías del tren. El convoy se partió en dos, y la máquina y los cuatro primeros vagones descarrilaron, otro intermedio voló sobre un terraplén hasta caer muy cerca de unas viviendas, y el resto volcó. Uno de lo de los vagones se elevó más de seis metros hasta impactar con un palco de la música, que destrozó. «El tren empezó a dar vueltas, vueltas de campana, dimos muchas vueltas de campana y quedaron subidos unos vagones encima de otros», relataba uno de los pasajeros.

Renfe ha confirmado que el tren llevaba 5 minutos de retraso, lo que podría incidir en la hipótesis de que el accidente de Santiago del exceso de velocidad. A pesar de las cortinas de humo y los incendios registrados en varios de los vagones, los pasajeros del Alvia aseguran que no se registró ninguna explosión. «En ningún momento pensé en un atentado. Cuando el tren tomó la curva, tuve la sensación de que iba demasiado rápido y descarriló», explica Sergio, no de los pasajeros heridos. En la misma línea, el delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, comunicó que no había «indicios que apuntaran a un atentado».

Renfe y Adif han comunicado su colaboración con el juez en la investigación del accidente y han trasladado al lugar a un equipo de técnicos para investigar las circunstancias y causas del siniestro.

«Descarrilé, qué le voy a hacer, qué voy a hacer»

Los dos conductores del tren salieron ilesos y ayudaron a las víctimas. Uno de los dos maquinistas que llevaban el convoy hablaba por teléfono tras el accidente y no paraba de repetir «descarrilé, qué le voy a hacer, qué voy a hacer».

«Era muy difícil sacar a la gente porque había cientos de heridos por el medio», aseguraba uno de los pasajeros del primer vagón.

Decenas de médicos de hospitales cercanos, ya estuviesen o no de guardia, se acercaron a ayudar. «Por mucho que veamos a diario, esta tragedia lo supera todo», afirmó una médico del Hospital Clínico que participó en las tareas de rescate en su día libre.

Los vecinos de la zona también colaboraron con las labores de rescate ofreciendo mantas, agua, palés y sus viviendas para ayudar a los pasajeros heridos. De hecho, algunos incluso desplazaron heridos en sus vehículos particulares hasta los centros sanitarios, para colaborar con el resto de efectivos.

La zona, de difícil acceso, está totalmente acordonada. Las autoridades piden que se evite circular por la zona para no complicar las labores de los servicios de emergencia. De hecho, Protección Civil y los bomberos han tenido que levantar a pulso un coche que no permitía que circulasen las ambulancias.

Incertidumbre en el Cersia

Para información sobre las posibles víctimas del accidente Renfe ha habilitado el teléfono 900101660 y el Concello de Santiago los números 981551100, 981543060 y el 981542993. Los familiares de las víctimas del accidente de Santiago deben dirigirse al edificio municipal Cersia en el barrio de San Lázaro, en la calle Raimundo López Pol, y el Multiusos Fontes do Sar ha sido habilitado como tanatorio provisional.

Los servicios sanitarios hicieron ayer un llamamiento para que todo el que pudiese se acercase a las instalaciones de Monte da Condesa para donar sangre porque las reservas estaban bajas. El llamamiento hizo su efecto y en pocas horas ya había grandes colas. Fue tal la implicación ciudadana que se saturó el Centro de Transfusión de Galicia y sus responsables tuvieron que pedir que no se acercase nadie más esta noche hasta Monte da Condesa. Esta mañana el Centro de Transfusión de Galicia ha agradecido a los ciudadanos su colaboración. Ayer por la noche se recogieron 800 donaciones de sangre y hasta las cinco de la tarde de hoy se habían registrado un total de 1.100.

Un tren con ocho coches y dos cabezas tractoras

El tren Alvia que sufrió el accidente estaba compuesto por ocho coches y dos cabezas tractoras, contaba con propulsión diésel y eléctrica. Cuatro personas conformaban la tripulación. Fuentes de Renfe señalaron que buscarán las cajas negras del tren, que podría aclarar algunas incógnitas sobre el accidente. Seis especialistas de la Policía Científica del Cuerpo Nacional de Policía han llegado a Santiago para trabajar en la identificación de cadáveres.

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