El primer profesor civil en el «Elcano»

maría conde PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

cedida

El pontevedrés Rafael Carreño pasará tres meses en el buque dando clase a los alumnos

12 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Aunque no es marino, Rafael Carreño sabe lo que es vivir la experiencia única de enrolarse en el Juan Sebastián de Elcano. Cuando tenía entre 15 y 20 años, este pontevedrés, ingeniero industrial y profesor del Centro Universitario de Defensa (CUD) de Marín, pudo hacerlo en más de una ocasión en los tres días de singladura que cada año se cubren entre Marín y Cádiz tras la finalización del crucero de instrucción. «La Marina permitía a civiles hacer ese viaje, simplemente había que solicitarlo -cuenta-. Te anotabas y había sitio. Pero cada año iba creciendo el número de personas que lo pedían y dejé de ir». Ahora, Carreño permanecerá embarcado en el Elcano durante tres meses y se ha convertido en el primer profesor civil que participa en esta emblemática singladura anual del buque escuela.

La razón de esta novedad a bordo hay que buscarla en la formación que desde el 2010 tienen los oficiales de la Armada, y que les obliga a cursar un grado en Ingeniería Mecánica a través del citado CUD. Los estudiantes de cuarto curso que acaban de embarcar en el buque escuela son la primera promoción de este grado y, por tanto, se vio la necesidad de que en estos seis meses de travesía cursasen las dos asignaturas que les correspondían a esta etapa. Carreño se ofreció cuando pidieron profesores voluntarios para tomar parte en esta experiencia y finalmente, fue uno de los dos docentes seleccionados, junto a Antonio Eirís.

Él cubrirá la primera etapa de la singladura, hasta mediados de abril, que finalizará en Cartagena de Indias. En estos tres meses, Carreño les impartirá a los alumnos a razón de cinco horas diarias la asignatura de Fundamentos de organización de empresas, desde las 7.30 de la mañana. «La experiencia me parecía algo único -dice en respuesta a por qué decidió presentarse voluntario- , el viajar en un buque tan emblemático como este, donde muy pocos civiles en mi situación tendrían la ocasión de hacerlo. Me motivaba la aventura, el reto... Siempre me ha gustado la navegación a vela; siempre que he tenido oportunidad he ido con gente que sabe. E ir en un buque como este, realmente es la navegación más bonita que hay: el viento y la vela».

Confiesa que no ha sentido nervios antes de la partida. «Los puertos son bastante seguros, y el buque allá donde va es un embajador de España y suele ser muy bien recibido. La única pega es estar un tiempo más largo de lo normal lejos de la familia. Y, como no conozco lo que es estar tantos días de navegación, quizás el no saber cómo uno va a responder física y mentalmente a algunas situaciones, porque a lo mejor pillas un temporal, o hay momentos complicados. Pero tienes que pensar en todo como algo que te va a aportar una experiencia y tener esa mentalidad, porque si no, mejor no sales de casa. También es cierto que los que pasan seis meses fuera de casa son los alumnos, nosotros no somos marinos de profesión y no sé si soportaríamos tanto tiempo».

Las clases se imparten durante los días de navegación. «Es intensivo, porque en tres meses hay que dar todo lo que corresponde legalmente con una asignatura de grado y todos los créditos». Se pondrá uniforme, aunque no es obligatorio, pero es una forma de sentirse uno más. De hecho, aunque en la mayoría de las maniobras será espectador, quiere ofrecerse voluntario para «ayudar en lo que pueda hacer». Sin duda este es el viaje de su vida. Un viaje que arrancó con viento en contra y olas de tres metros, «lo que hace difícil la navegación». «El barco se mueve bastante pero acabas acostumbrándote y no te queda más remedio que adaptarte».

«Me parecía una experiencia única viajar en un buque tan emblemático»

Carreño impartirá a los alumnos cinco horas diarias de su asignatura

«La única pega es estar un tiempo más largo de lo normal lejos de la familia»