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Comparten coche con Bla Bla Car y quedan tiradas al dar positivo en drogas el conductor

Al carecer de permiso de conducir las chicas, que iban de Vigo a Verín, el padre de una de ellas tuvo que ir a Trasmiras a recogerlas

ourense / La Voz, 15 de febrero de 2016. Actualizado a las 14:01 h. 25

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Mil euros y seis puntos del carné de conducir, aparte de una previsiblemente severa pérdida de reputación en las redes sociales, es lo que ha dejado el carnaval del 2016 a un vecino de Vigo que la semana pasada se había ofrecido a compartir coche hasta Verín. Se le cruzó la operación Entroido de la Guardia Civil de Tráfico. Y cuando circulaba por la A-52, de charla con las tres chicas a quienes había recogido en su Volkswagen Polo para hacer ese viaje y poder disfrutar de una de las citas de la fiesta más señalada de la capital del Val de Monterrei, se encontró con un control. Seguramente ignoraba que aparte de una boquilla para soplar y ver qué decía el alcoholímetro, le iban a dar un bastoncillo para recoger una muestra de saliva y comprobar de ese modo si había tomado drogas. Su positivo en THC, es decir, en cannabis, hubiera sido un problema meramente personal, pero adquirió otra dimensión al afectar a tres personas ajenas, tres chicas que se habían subido en un coche desconocedoras de la situación y de las condiciones en las que se encontraba el conductor.

Se habían puesto en contacto por medio de la aplicación Bla Bla Car. Ayer mismo, para cubrir el mismo trayecto y sin fecha concreta, había varias ofertas. Entre ocho y diez euros como aportación. Se trata de compartir gastos, aunque, si uno quiere ir desde Cangas a Verín el día 1 de mayo, por ejemplo, el viaje subía de entrada hasta los 31 euros.

Inmovilizado en la gasolinera

El conductor del Polo no podía seguir al volante tras el positivo en drogas, según le explicaron los agentes de la Guardia Civil de Tráfico cuya presencia en la A-52 era más que una llamada de atención para festeiros y usuarios en general. ¿Alguna de ustedes puede conducir?, preguntaron a quienes, en el interior del utilitario, veían como otros coches avanzaban y ellas permanecían atascadas. Ninguna conducía. El coche no podía quedar en el arcén, o en una acera, como hubiera ocurrido si el escenario fuera otro. Había que retirarlo de la autovía. Uno de los guardias se puso al volante y en la primera salida se dirigió hacia una estación de servicio, la de Trasmiras.

Entre unas maniobras y otras, las chicas ya habían empezado a buscar soluciones. Llamaron a casa. El padre de una de ellas se desplazó hasta la misma gasolinera de A Limia donde quedó el Polo hasta que, tiempo después, pasadas unas cuantas horas, el conductor lo retiró.

Si aquel padre que se desplazó de forma inesperada hasta Trasmiras, o los padres de las otras chicas atrapadas por un exceso ajeno, les contaron cómo había perdido fuerza el durante años muy popular fenómeno del autostop -a raíz de la multiplicación de denuncias de agresiones sexuales y robos en uno u otro sentido- o si reflexionaron sobre el riesgo que supone poner la vida en manos de un desconocido, lo saben ellos. Porque garantías, lo que se dice garantías, son relativas.

Llevar a tres desconocidos en un coche ni es delito ni da lugar a una sanción administrativa, aunque taxistas y empresas de transporte pongan el grito en el cielo por este sistema de transporte. Pero dar positivo en drogas cuesta mil euros.

El conductor, a raíz de que se difundiera la información, fue localizado por Bla Bla Car y expusaldo de la plataforma, por lo que, según las normas de funcionamiento, no podrá utilizar este servicio. Las afectadas, por su parte, también fueron informadas de sus derechos, aunque desistieron de plantear reclamación alguna.

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