El castigo de ir en silla de ruedas

pepe seoane OURENSE / LA VOZ

OURENSE

PABLO ARAUJO

El abogado José Luis Carnicero ni puede entrar en su colegio profesional y afirma que la capital ourensana «no está pensada para discapacitados»

08 dic 2013 . Actualizado a las 07:25 h.

Una nueva ley multiplica por cinco las sanciones para proteger a los discapacitados. El anuncio de esta iniciativa de la Xunta añade que habrá multas millonarias. El Concello de Ourense se ha sumado esta misma semana a la red de la ciudades por la accesibilidad en un acto celebrado en Madrid. Con anterioridad se ha planteado que Ourense tenga la consideración de ciudad amigable hacia las personas mayores, una declaración que bien podía tener su primera referencia en la eliminación de barreras arquitectónicas. En el día a día de personas con alto nivel de discapacidad física, obligadas a circular en sillas de ruedas o muletas, la ciudad no es tan amistosa.

La primera, en la frente. José Luis Carnicero, que es abogado, no puede acceder a la sede de su colegio profesional. Se mueve en silla de ruedas desde hace año y medio. En ese tiempo ha visto cómo en el palacio de justicia de Ourense, de visita obligaba por su actividad, se tomaban medidas para facilitarle las cosas. Quienes en teoría son los suyos, sin embargo, prefieren que aparque a la entrada y que firme en la calle los papeles que deban llevar su rúbrica. Es de natural peleón, pero tampoco se pone loco, ni bracea, ni va atropellando a quienes le estorban en el camino, aunque ganas no le faltan cuando se encuentra con una terraza que ocupa toda la acera, o con un grupo de peatones que atasca una calle como lo más natural del mundo.

Se ha tenido que reprogramar. Y si el dentista de toda la vida consulta en un segundo sin ascensor, pues cambia de dentista. Y si el despacho está complicado en los accesos, pues se busca otro. Son muchos cambios en la vida, pero no tira la toalla. Es de los que no se rinden. «De repente, te encuentras con alguien que te dice que llevas tiempo sin ir por su negocio. Casi siempre digo lo mismo: lo haré encantado, pero facilítame la entrada. Es tan sencillo como eso. La ciudad no está pensada para los discapacitados. Ni existe, en general, conciencia ni una especial sensibilidad hacia el discapacitado», lamenta, con llamativa calma, sin alterarse, dispuesto incluso a la broma.

Y si tiene necesidad de ir al baño en el palacio de justicia, por seguir en el entorno, podrá, aunque con ayuda y contando con la disposición de alguien que se quede a la puerta, a modo de cortina, para permitirle un mínimo de intimidad. «Desde que estoy así, sea porque me muevo más en Ourense o porque la realidad es así de cruda, esta ciudad es un castigo para los discapacitados. La peor de toda Galicia. En el ámbito privado es más discutible, pero en lo público no se debería consentir», lamenta el abogado ourensano.