«La culebra salió medio metro del agua para atrapar a un lagarto muy grande»

La mujer estaba paseando a su perro y detectó al reptil al sentir mucho ruido en el cauce del río Celeiro


lugo / la voz

Ermitas Cabañas reside en el barrio sarriano de As Ínsuas y es habitual que saque a pasear a su perro, Voli, varias veces al día a un parque de la zona pegado al río Celeiro. Hace diez días su hija le dijo que sacara al animal antes de comer y así lo hizo, lo que no esperaba era que iba a encontrarse con la serpiente de gran tamaño cuya presencia fue detectada en Sarria el pasado verano. «Estaba cerca del puente y noté mucho ruido y chapoteos en el agua. Miré y vi a un lagarto muy grande perseguido por algo enorme que no sabía que era. Segundos después el lagarto saltó del agua y subió por un muro de unos 50 centímetros de altura. Pensé que había escapado, pero de repente vi a una serpiente salir del agua más de medio metro morder al otro reptil y sumergirse de inmediato con él». 

Chillidos estridentes

La escena apenas duró unos segundos, pero los alaridos de la presa tardarán mucho tiempo en ser olvidados por Ermitas Cabañas. «Lo sumergió de inmediato y profería unos chillidos muy estridentes. Por el movimiento del agua deduzco que pelearon durante unos segundos hasta que lo engulló y ya no vi nada más».

El escaso tiempo que empleó el ofidio para capturar al lagarto sirvió a Ermitas Cabañas para apreciar algunos detalles y, sobre todo, para percibir que se trata de un animal de grandes dimensiones. «No conseguí verla completa, pero salió del agua más de medio metro y era bastante gruesa con una cabeza muy grande. No pude apreciar bien pequeños detalles, pero sí que era de un color verdoso. Por su chapoteo en el agua y lo que hizo para coger al lagarto estoy segura de que se trata de una culebra enorme».

Ermitas Cabañas ha visto muchas serpientes en su larga vida, tiene 87 años, pero asegura que ninguna se aproximaba en dimensiones a la que vio hace diez días. «Tengo visto muchas, pero ni por asomo ninguna se aproximaba a un tamaño tan grande como esta ni me pareció tan fuerte. Vuelvo a repetir que era enorme».

La inesperada situación atemorizó a Ermitas Cabañas, aunque inicialmente y entre sonrisas trate de hacerse la valiente. «No me asusté debido a que estaba en la otra orilla a la que me encontraba yo y escapó hacia el otro lado, bueno sí, la verdad es que me dio miedo ya que nunca me encontré con un animal tan grande», manifestó, mientras que su hija, también sin disimular la risa explicaba que su madre regresó de inmediato a casa cortando de raíz su paseo para narrarle a su familia el apuro que acababa de pasar.

Esta longeva sarriana está bien informada sobre todo lo que pasa en el pueblo y por eso conocía al dedillo que en el río Celeiro habían encontrado evidencias de la presencia de una serpiente de gran tamaño, que ella está casi completamente convencida de que fue la que vio. «Sé que entre As Ínsuas y el puente del Roma fue vista una serpiente muy grande y estoy convencida de que era la misma que vi yo. La verdad es que es preocupante que este animal ande suelto en una zona como el paseo y el parque de As Ínsuas por el que pasan muchos niños», dijo Ermitas Cabañas.

 

Remedio para el catarro

La anciana es buena conocedora de los poderes curativos de la carne de culebra gracias a lo que vio hacer a su padre durante muchos años. «Las cazaba y les cortaba la cabeza y la cola por ser los lugares en los que decía que tenían el veneno. Luego les quitaba parte de las entrañas con un gancho, las lavaba y les echaba sal. En aquel tiempo no había neveras, así que las guardábamos en la nevera. Cuando alguien tenía catarro las cocía en agua para hacer un caldo que curaba este mal de inmediato». dice Ermitas Cabañas, para añadir de inmediato que ella nunca estuvo constipada en toda su larga vida.

Una de las razones por las que Ermita Cabañas considera que el ofidio puede ocultarse y vivir tranquilamente en este tramo de río de más de medio kilómetro de longitud es que dispone de muchos lugares en los que pasar desapercibida. «Antes todas las fincas de esta zona estaban trabajadas y cuidadas y ahora están cubiertas de maleza, por lo que sabe Dios cuantos bichos están escondidos por la zona».

Lo que está claro es que Ermitas Cabañas no tiene ningún miedo a sufrir otro encuentro con el gran ofidio, ya que no dejó de pasear a Voli a cualquier hora en la que el perro precise estirar las piernas.

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