«Alcalde, ¿me enseñas dónde está mi casita?»

Castro lloró con la emoción tras recibir un saquito de tierra procedente de la casa de su padre

Nos colamos en la casa del padre de Fidel Castro En Láncara (Lugo) los vecinos recuerdan perfectamente la visita del líder cubano en 1992. Carlos Castro, uno de los familiares que viven en la localidad, nos abre las puertas de la residencia donde nació su progenitor, Ángel Castro Argiz, en 1875.

Lugo / la voz 28/11/2016 10:21 h

Eladio Capón, exalcalde del ayuntamiento lucense de Láncara, es probablemente el gallego que más trató y conoció de cerca a Fidel Castro. Fue testigo de como Fidel se emocionaba tras obsequiarlo con un saquito de tierra de la finca de su casa paterna en Láncara. El líder cubano le pidió que le señalase en una maqueta la ubicación de la casa de su padre. Compartió veladas en el Palacio de la Revolución en numerosas ocasiones con Fidel Castro. Y luego, en el año 1992, Eladio Capón, alcalde del PP, lo nombró hijo predilecto de Láncara y viajó a Cuba en persona para transmitirle la información. En julio de ese mismo año, Fidel visitaba Láncara.

A las nueve de la mañana de ayer, Eladio Capón se enteraba de la muerte de Castro mientras practicaba deporte en su casa de Sarria. Poco tardó en redactar un escrito de condolencias y enviárselo al exalcalde del municipio cubano de La Lisa para que trasladase las condolencias a toda la familia. Ya lo hizo en su día cuando falleció su hermano, Ramón Castro. «Estou afectado. Síntoo de verdade. Foi un amigo para min. Síntome moi agradecido de telo coñecido e teño que agradecerlle ao goberno cubano o recibimento que sempre me fixo. Para min Fidel era como un irmán, un amigo, un pai... Estando ao lado de Fidel sentíame moi a gusto, como si estivese ao carón dun familiar. Era como se o coñecera de sempre», manifestó emocionado mientras mostraba cientos de fotos con el líder cubano que guarda con un inmenso cariño. «Sempre me recibía cun abrazo e con todo o corazón do mundo».

Eladio Capón vivió con pasión cada uno de los siete viajes a Cuba. En cinco fue recibido por el líder cubano, y en una, por su hermano Raúl. Y con la misma ilusión recibió a Fidel Castro en julio de 1992 en Láncara. «Nunha das viaxes estivemos na Habana e Varadero. Estando neste segundo lugar, chamoume o vicepresidente cubano e comunicoume que Fidel recibiría a 16 persoas da delegación de Láncara. Ás nove da noite viñeron a buscarnos para levarnos ao Palacio da Revolución. Metéronnos nun salón inmenso e veunos buscar Fidel e levounos á mesa da velada», rememora Eladio.

Siguió recordando que en la entrada se paró con Fidel e iba presentando uno a uno a los miembros de la delegación gallega. A la hora de la cena, le llamó la atención la pasión de Fidel por los productos ecológicos, por la leche y yogur de búfalo y la cantidad de alimentos que allí había. Langosta, carnes, arroz, pescados.... En esa comida, que Eladio considera histórica, se sentó frente a Fidel. A las tres de la madrugada este le dijo que lo acompañara a la sala donde tenía los obsequios que le habían llevado.

La delegación de Láncara lo había agasajado con tres cofres que incluían jamones de A Cañiza, chorizos, coñac, vino da Ribeira Sacra, aguardiente de Portomarín, queso de Friol... También un recuerdo de la casa paterna de Láncara, que emocionó a Fidel. «Le llevamos un saquito de tierra de la huerta. La tocó varias veces y tiró una poca en el suelo. Lloró». Entre esos regalos también se encontraba una maqueta hecha en madera de 70 por 50 centímetros. Estaba grabado desde el puente romano hasta la casa de Fidel. El Río Neira, la carretera de Baralla y el valle de Láncara. «Ás tres da madrugada, cando estabamos tomando café e charlando, Fidel e eu levantámonos e entramos na sala onde tiñan os cofres e a maqueta. Preguntoume: 'alcalde, ¿me enseñas dónde está la casita?' Tamén me dixo: 'Parece que ya llegaron los reyes a Cuba'», recuerda Eladio.

En su visita a Láncara fue recibido por la banda de música de Sober, que tocó el himno gallego y cubano, comió pulpo y carne y jugó una partida al dominó. En esa visita, Fidel dejó escrita la carta de agradecimiento que aquí se reproduce y que se encuentra en la casa consistorial como uno de sus grandes tesoros.

La perito calígrafo y grafóloga Pilar Muiña explica que la dirección ascendente de su escritura manifestaba una personalidad ambiciosa, emprendedora y excesivamente apasionada. Y aunque presuntuosa y exhibicionista, tierna y afectiva en la intimidad.

«No sé como era Fidel, yo no viví con él; vino un hijo a mi casa y se portó bien»

Manuela Argiz tiene 103 años y reside ahora en la residencia de Láncara. Ayer el alcalde le transmitía la noticia. Aunque dice no conocer muy bien al expresidente cubano, sí recuerda cuando un hijo de Fidel fue a su casa. «Se portó muy bien. Particularmente de su vida no sé. Fue mi padre el que estuvo allí pero yo no. Él hablaba muy bien de ellos», recuerda Manuela, prima carnal del padre de Fidel, Ángel.

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