Lodos de cadmio y mercurio en las rías gallegas

Una decena de metales pesados yacen en el fango de las rías gallegas, en cantidades que a veces superan hasta 21 veces los valores normales

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redacción / la voz

Mercurio, cadmio, plomo, estaño, níquel, zinc, manganeso, cromo, cobre y cobalto. No es la tabla periódica de los elementos al completo, pero sí una buena representación. Juntos forman el listado de los diez metales pesados con mayor presencia en el sedimento de las rías gallegas. Avanzando un poco lo que los expertos de la Eurocámara, cuyas conclusiones aún se esperan, habrán hallado este año en los lodos, destacan los metales de la llamada lista negra por ser especialmente dañinos con los seres vivos, fundamentalmente mercurio, cadmio y plomo. Los niveles exceden a veces hasta 21 veces (el zinc en Vigo) su presencia natural en el sedimento, que es la medida que se toma como referencia. Se dice que existe contaminación cuando el baremo se rebasa al menos tres veces.

La mayor parte de esos metales han sido generados en procesos industriales y se han ido acumulando durante décadas en el lodo, «pues desconozco iniciativas en Galicia destinadas a eliminarlos», sostiene Ricardo Prego, responsable de Oceanografía Química del Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC (Vigo). Otros se siguen agregando hoy en día, como es el caso del cobre, procedente casi siempre de la pintura de los barcos y la construcción naval, y que es frecuente en las zonas portuarias.

En general, las rías más afectadas son las de Ferrol, A Coruña, Vigo y Pontevedra. Esto no significa que la totalidad de ellas contengan metales en sus lodos, pero sí zonas de contaminación intensa. Los picos más acusados «aparecen en la de Vigo», siendo la de Ferrol aquella «en la que más se ha expandido la contaminación. Toda la parte media e interior de esta ría está afectada», añade Prego, con materiales como cobre, plomo o cadmio, de gran toxicidad.

¿Qué riesgo implica su presencia en el fango? La incorporación a la cadena alimentaria. «Hay metales -prosigue el experto- que son tóxicos acumulativos, que se eliminan más lentamente de lo que se acumulan en los seres vivos». Los incorporan los bivalvos y pasan a los peces. En la cúspide de la cadena aparecen especies marinas de gran tamaño, como los atunes, y el propio ser humano, claro, «habiendo casos de intoxicación incluso por mercurio». El envenenamiento afecta, a largo plazo, «a las conexiones entre neuronas». Por eso, aunque los efectos no sean inmediatos, es esencial consumir «productos con el debido control sanitario», evitando las capturas que puedan realizar los furtivos.

Falta de un trabajo completo

«En Galicia falta un trabajo completo» sobre los metales pesados en las rías, defiende Prego. De lo que se conoce, un punto delicado es la franja de Bouzas a A Guía, en la ría de Vigo. Allí «no se ve actividad de seres vivos en el fango, solo bacterias, porque no aguantan en esa sopa de metales». Hay concentraciones importantes también «en O Burgo, en la ría de A Coruña, y en la zona portuaria de Ferrol». En Corcubión quedan metales junto a la vieja fábrica de Carburos Metálicos; en San Simón, valores altos de plomo por la actividad de la antigua factoría de cerámica de Arcade; y en la ría de Pontevedra destacan «el área de la fábrica de celulosa de Ence, con niveles de mercurio poco estudiados», y la zona de Os Praceres más próxima a Marín. Además, los expertos detectan abundante cobre en todas las dársenas portuarias, incluidas localidades no excesivamente grandes, «como Corme, Laxe, Muxía o Camariñas».

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