: «Estoy vivo de milagro», dice el lugués acuchillado por un conductor en un paso de peatones

Los autores del hecho están desaparecidos

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La vida le está dando al lugués Isaac G. V., de 41 años, golpes brutales. Con tres hijos y una mujer que mantener, lleva dos años y medio en paro. Encima lo acaban de dejar hecho un cromo. El jueves, a última hora de la tarde, se salvó por los pelos de que no lo atropellara una furgoneta en un paso de peatones, pero a cambio el conductor lo cosió a puñaladas. Cinco en la cabeza, dos en un costado, la cara rajada, los dedos de una mano cortados... «Empiezo el año redondo. Menos mal que he vuelto a nacer porque me vi muerto. Me salvé por un centímetro, que fue lo que le faltó a una de las puñaladas para alcanzarme el pulmón», explicó ayer maltrecho el afectado. Las puñaladas tienen el sello de un varón que actuó acompañado de una mujer que colaboró de manera activa en el violento ataque. La pareja está identificada, pero anoche se encontraba huida. La policía no descarta que haya escapado de la ciudad.

Isaac regresaba a casa, en el barrio lugués de A Piringalla, a la caída de la tarde del jueves. Cruzaba por un paso de peatones de la plaza de Viana do Castelo y una furgoneta Renault Scenic de color blanco estuvo a punto de llevárselo por delante. «¡Casi me atropellas, le chillé al conductor! Este bajó del coche muy cabreado y en un instante fue a la puerta del vehículo y sacó una barra de hierro. En ese momento también se bajó la que creo que era esposa del conductor y me dio un tortazo. Él empezó a darme golpes con la barra de hiero, pero como vio que yo me estaba defendiendo, me empujaron entre los dos contra un coche y en ese momento el varón sacó una navaja y empezó a darme», relató el afectado.

El resultado de la acometida fue que el peatón acabó cosido a puñaladas que le provocaron la pérdida de gran cantidad de sangre. No perdió el conocimiento y un policía que estaba de paisano en la zona se puso manos a la obra porque, al parecer, fue testigo de los hechos. La presencia del agente en las proximidades no evitó que Isaac acabase con cinco cortes en la cabeza, dos en el costado izquierdo, uno en la cara y otro en la mano izquierda que le segó los dedos. «El trozo de uno de ellos lo he perdido. Tengo doce puntos en la cara... ¡En fin!», recordó.

Dos ambulancias con su correspondiente personal fueron enviadas al lugar para auxiliar al viandante, que fue llevado al hospital. Parecía que su estado era de extrema gravedad, pero la suerte le echó un cable, y además de los de acero, porque si una de las puñaladas que le dieron en el costado llega a variar un centímetro hubiese alcanzado el pulmón.

«No tengo duda ninguna de que iba a matar y no lo consiguió por un centímetro. Si no fuera a matar, me daría las cuchilladas en otras zonas del cuerpo menos peligrosas como, por ejemplo, una nalga. Pero no, fue a la cabeza y al costado», recordó el perjudicado. Acorralado por la pareja, en algún momento Isaac consiguió echarle la mano a la navaja y por eso casi pierde todos los dedos.

«Perdí ligeramente el conocimiento, pero no me mareé. Cuando vi las puñaladas en la cabeza y en el costado pensé que la palmaba. Me acordé de mi familia y me dije: aquí me quedo. Fue una suerte que hubiera un policía de paisano en el lugar para echarme un cable», explicó.

Al percatarse de lo que había hecho, la pareja marchó rápidamente a la furgoneta y huyó a toda velocidad. Los avisos efectuados para localizar a los fugitivos solo dieron resultado unas horas más tarde cuando el vehículo fue localizado aparcado en una calle de la zona. Posiblemente el conductor y su mujer se refugiaron en alguna casa o huyeron a pie.

«Es un peligro»

Isaac, que tuvo un negocio en la zona, conoce de vista a su presunto agresor porque iba de vez en cuando a la tienda. «Es un hombre, de 1,65 más o menos, delgado y de unos 50 años», dijo el agredido. La policía lo tiene identificado.

«No puede ser que un hombre por ser reprendido por una acción como esa reaccione de tal manera y casi mate a una persona. Me dejó totalmente noqueado. Es un peligro y no puede estar en la calle. Yo no quiero dinero, simplemente quiero que lo condenen y pague con cárcel. No se puede acuchillar a nadie por una tontería», explicó Isaac.

La policía revisó la furgoneta del presunto agresor y en la misma supuestamente halló, además del hierro, una especie de bate y un cuchillo. «La barra de hierro la tenía preparada en la puerta porque la cogió nada más abrirla», expresó el afectado.

Isaac regresó ayer por la mañana de nuevo a casa después de recibir la asistencia sanitaria en el hospital a lo largo de toda la noche. Después fue a la comisaría para presentar la denuncia por lo ocurrido. Ahora tiene que acudir con regularidad al médico de cabecera para ver la evolución de las heridas.

Mientras tanto, la policía comenzó a investigar ciertos ambientes relacionados con el poblado de O Carqueixo para tratar de hallar alguna pista del paradero de la pareja. La localización podría complicarse porque cabe la posibilidad de que los autores del hecho hayan abandonado precipitadamente la ciudad.

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