: Vive en un coche abandonado en Xinzo y un juez lo condena a arresto domiciliario

Evitó un control policial cuando volvía de una discoteca

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Santi M. Amil
Santi M. Amil

A Casimiro Sobrado Fernández el Juzgado de Xinzo le obliga a estar localizable en su domicilio tres meses y medio, a razón de quince días por mes. Sobrado no tiene casa, malvive en un destartalado Land Rover, en la nave del recinto ferial de ganado. El vehículo es su dormitorio y armario. A un lado, la cocina, con cajas y hoguera. Por ducha, una manguera de agua fría. El suelo, cemento mojado, y a pocos metros, la perrera local. Esta condena, explica Casimiro Sobrado, deriva de una noche, en el 2009, cuando este hombre natural de Rodeiro (Pontevedra) volvía a casa con un amigo, de una discoteca pontevedresa. «Parounos a policía na Estrada para un control. Como o compañeiro sangraba polo nariz, seguín. Eu bebera cubatas. Multáronnos e non paguei».

«Os primeiros quince días de mes vén a Garda Civil pero teño que saír a comer», dice este hombre, que almuerza en un bar del centro de Xinzo. En lo que queda de un todoterreno municipal lleva tres años. En la perrera, un can no cesa de ladrar, ni de día ni de noche. Casimiro duerme igual: «Eu entro de cabeza para deitarme e salgo de pé», explica. Cuando hay feria, dos veces al mes, meten caballos en su zona. «Xa os coñezo e xa os poñen para que non vaian para atrás», dice este separado de 52 años al que acompaña su perro, Bonito.

Casimiro quiere irse a un piso. «Cobro 384,90 euros e díxenlle á asistente social que podo pagar cen, porque se non, non como. Non me dan solución e teño que marchar de aquí». Casimiro no trabaja. No puede hacerlo en la construcción por problemas de salud: su pierna derecha está afectada por problemas de circulación.

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