PERFIL

Jaume Matas, el president de las grandes obras

El expresident balear y exministro se sienta desde el lunes en el banquillo.

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Jaume Matas, expresident balear y exministro, que basó su gestión en Baleares en un halo de grandes obras como el metro de Palma, nuevas autopistas, el proyecto de la ópera de Calatrava o la apertura del velódromo Palma Arena, se sienta desde el lunes en el banquillo por este último asunto.

Otras iniciativas fueron la construcción de tres hospitales públicos, nuevos centros de salud y colegios, el patrocinio del equipo ciclista profesional del «Illes Balears» o el concurso de famosos como Michael Douglas, Catherine Zeta Jones o Claudia Schiffer para promoción de las islas.

Su segunda legislatura como presidente (2003-2007) contó con un mayoritario respaldo al PP balear, que se quedó a un solo diputado de la mayoría absoluta. Unió Mallorca (UM), la hasta entonces «bisagra política balear», volvió a mandar a los populares a la oposición al aliarse con los partidos de izquierda y nacionalistas.

A partir de entonces la Justicia apretó el acelerador y abrió una cascada de casos judiciales aún por cerrar con detenciones mediáticas que afectaron a altos cargos del «gobierno Matas» y que han culminado en el caso Palma Arena.

Este asunto, un velódromo que costó el doble de lo presupuestado, será probablemente uno de los asuntos judiciales de mayor trascendencia de la Democracia española por la implicación de un miembro de la Familia Real, Iñaki Urdangarin, que se encuentra imputado acusado por la fiscalía de la comisión de delitos de apropiación de fondos públicos.

La «torre de Babel» de los casos judiciales en Baleares es tal que solo el Palma Arena se ramifica en 26 piezas separadas. Será el primer asunto por el que Matas deberá dar cuentas ante un tribunal.

A Matas se le impuso inicialmente una fianza de 2,5 millones de euros para seguir en libertad provisional y el día 25 se celebrará la subasta pública de sus tres inmuebles, uno de ellos situado en el centro histórico de Palma, con los que garantizó un préstamo para pagar su fianza penal.

De familia socialista y republicana, la prometedora carrera política de Matas, economista de formación, comenzó en 1989 como director general de Presupuestos del Govern balear del PP y prosiguió como conseller de Economía y Hacienda en 1993.

En 1996 fue elegido por primera vez presidente de las Islas Baleares gracias al apoyo del también expresidente Gabriel Cañellas.

Tras esta etapa, Matas inició su aventura política nacional cuando fue nombrado ministro de Medio Ambiente en el 2000 con el segundo gobierno de José María Aznar. Su mayor logro fue otro gran proyecto, el Plan Hidrológico Nacional.

Dejó el ministerio en el 2003 para arrebatar la presidencia de Baleares a los socialistas y gobernar con comodidad durante la legislatura 2003-2007.

Matas gobernó desde el «presidencialismo», sus decisiones no se discutían y ejerció un liderazgo en el partido sin fisuras. Pero el PP perdió el poder y todo cambió.

En marzo del 2010, Matas declaró como imputado en el caso Palma Arena y señaló que el responsable de las obras del velódromo fue el exdirector general de Deportes y medallista olímpico José Luis «Pepote» Ballester.

Explicó que reformó su «palacete», una de las viviendas de una casa señorial mallorquina, con dinero pagado en «blanco» y en «negro» y negó que se desviara dinero para financiar al PP balear, del que se dio de baja de manera voluntaria tras 17 años de militancia.

Matas es el segundo presidente de Baleares en dar cuentas a la Justicia. En 1997, Gabriel Cañellas fue juzgado por el caso del Túnel de Sóller. Fue absuelto por prescripción de un delito de cohecho al recibir el partido 50 millones de pesetas de la concesionaria de las obras el túnel de Sóller para pagar una campaña electoral.

En Baleares, la corrupción no solo afecta al PP. En el 2010, Unió Mallorquina (UM) se disolvió porque no aguantó el azote de la Fiscalía Anticorrupción de las islas. Munar, su líder, también está imputada en varias causas.