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Las tres universidades gallegas comprarán un software para cazar trabajos plagiados

La adquisición serán conjunta para ahorrar costes y se usará el próximo curso. Particulares publicitan entre los alumnos trabajos a la carta desde 0,75 euros por página

redacción / la voz, 06 de marzo de 2016. Actualizado a las 05:00 h. 40

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En la era de Internet, el plagio es más sencillo que nunca. Y las universidades han decidido poner coto a una práctica que no pueden cuantificar, pero que existe: la de que los estudiantes decidan ir por el camino fácil y presenten trabajos que son una copia de otros. Por eso, negocian adquirir de manera conjunta y a través del Consorcio Interuniversitario Galego un software que detecta aquellos trabajos que son plagios. La herramienta ya está en funcionamiento en la Escola de Enxeñaría Industrial de Vigo desde el año 2014. Se trata de un sistema que hace un análisis de originalidad contrastando los trabajos con una base de datos de universidades de todo el mundo. Es el mismo programa que utilizan universidades de la talla de Cambridge, Oxford, Standford y Berkeley, entre otras. Y es capaz de detectar plagios aunque la fuente esté en un idioma diferente.

Las universidades negocian su adquisición conjunta porque se trata de una herramienta cara, ya que se cobra por consulta, y todos los trabajos universitarios serán analizados a través de esta herramienta, según explica el vicerrector de Comunicación de la Universidade de Santiago, Xosé Pereira. Todos, menos los exámenes, ya que se suelen realizar de forma manual y el software necesita formatos electrónicos. Si el volumen de consultas es muy elevado, el precio se reduce. «O ideal sería non ter que utilizalo, pero pensar iso é inxenuo», reconoce Pereira.

Lo cierto es que no existen datos sobre el número de trabajos plagiados que se presentan en las tres universidades, pero en la Facultade de Económicas de Santiago, en tres cursos, un solo profesor se ha topado con tres Trabajos de Fin de Grado plagiados, y en una asignatura de grado han cazado a 60 alumnos presentando textos que eran copia de otros.

Menos del 2 %

En la Escola de Enxeñaría Industrial de Vigo, menos del 2 % de los trabajos de fin de grado que se presentan son plagios, pero según explica Rafael Comesaña, secretario del centro, el objetivo de implantar esta herramienta no es cazar plagios, sino evitar a los alumnos la tentación de ir por ese camino fácil. Por eso se les avisa al inicio del último curso de que el Trabajo de Fin de Grado -heredero del proyecto de fin de carrera y que es obligatorio aprobar para obtener el título- será sometido a un análisis de originalidad con una herramienta que utilizan más de 10.000 instituciones en 135 países y que ya ha filtrado más de 300 millones de trabajos académicos.

Según Pereira, la introducción del software en las tres universidades es inminente, y estará en funcionamiento el próximo curso. «Ao mellor non a principio de curso, pero o próximo curso si», puntualiza.

Mientras tanto, las tres universidades funcionan de manera desigual. La Universidade da Coruña y la de Santiago no cuentan con ningún software específico. Pero al igual que Internet tiene un lado oscuro, el del plagio de trabajos académicos, también tiene un amplio abanico de herramientas web que permiten saber si un trabajo ha sido copiado de otros.

El mercado de los textos a la carta ofrece tarifas de entre 0,75 y 18 euros la página

El fraude en los trabajos académicos no se queda solo en el plagio. También existe el mercado negro de compraventa de textos, especialmente los Trabajos de Fin de Grado (TFG) y los Trabajos de Fin de Máster (TFM), que en Galicia todavía no está muy extendido pero que está a la orden del día en otros países, incluso entre los investigadores. Las páginas de anuncios de Internet ofrecen un amplio abanico de opciones a la hora de comprar un trabajo, incluso en Galicia. Hace unas semanas se colgaba en una de esas páginas un anuncio en el que se ofrecían tarifas de entre 15 y 200 euros, dependiendo del tipo de trabajo, y un 5 % de descuento si los clientes procedían de alguna de las tres universidades gallegas.

Además, hay particulares que se ofrecen a asesorar, corregir e incluso escribir trabajos. Tan solo hay que indicar la fecha de entrega, la extensión y el tema del trabajo. Las tarifas que se ofrecieron van entre los 0,75 euros por página y hasta 20 euros por la misma extensión. Entre las variables está también si se ofrece bibliografía o si hay que hacer el texto completo o hay una primera base sobre la que trabajar.

En algunos de los anuncios incluso se garantiza el aprobado tras la presentación del texto que se vende y en otros aseguran que se trata de trabajos originales, sin copias ni plagios de otras fuentes que pueden generar problemas.

Trabajos de «segunda mano»

Además, hay quien vende trabajos de segunda mano, es decir, textos que ya han sido presentados y que han obtenido una buena calificación. «Solo presentado en la Universidad de León», se puede leer en algunos de los anuncios de estas características que circulan por Internet.

El suspenso es la primera consecuencia, e incluso puede abrirse expediente

Presentar un trabajo fraudulento es peligroso. La primera consecuencia es el suspenso, pero puede abrirse un expediente disciplinario. La USC, en su normativa de evaluación del rendimiento académico, define lo que supone una conducta fraudulenta en lo que apruebas de evaluación se refiere: «Considerarase fraudulenta, entre outras, a realización de traballos plaxiados ou obtidos de fontes accesibles ao público sen reelaboración ou reinterpretación e sen citas aos autores das fontes». Y, además, ya establece las consecuencias de intentar realizar pruebas de evaluación de forma fraudulenta: «A realización fraudulenta dalgún exercicio ou proba exixida na avaliación dunha materia implicará a cualificación de suspenso na convocatoria correspondente, con independencia do proceso disciplinario que se poida seguir contra o alumno infractor».

También la Universidade da Coruña tiene establecidas las mismas consecuencias que la USC en el caso de que un estudiante presente un trabajo plagiado: «Na realización de traballos, o plaxio e a utilización de material non orixinal, incluído aquel obtido a través da Internet, sen indicación expresa da súa procedencia e, se é o caso, o permiso do seu autor/a, poderá ser considerada causa de cualificación de suspenso», siempre sin perjuicio de las responsabilidades disciplinarias que se pudiesen derivar.

Apercibimiento previo

De todas formas, desde la Universidade de Vigo explican que lo más habitual es que los docentes que detectan que un alumno ha presentado un trabajo copiado primero hablen con el estudiante y le den la oportunidad de modificarlo y presentar uno de autoría propia.

Y añaden que en el caso de los trabajos de fin de grado, en el momento en el que un estudiante matricula el trabajo, en el aplicativa debe introducir, además de su nombre, un título y un resumen del texto. Esa herramienta es capaz de detectar si el título del trabajo o el resumen es una copia. Si la herramienta descubre un plagio, el tutor debe comunicárselo al alumno para que realice los cambios pertinentes.

De todas formas, los estudiantes no suelen llegar a defender un trabajo que ha sido copiado. Lo explica Rafael Comesaña. Jamás se ha dado que un estudiante que presentó un texto plagiado se presente a su defensa. Si lo hace, lo hace con un trabajo diferente. Y original.

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