Hay que pedir luz y taquígrafos


Profesor en la UDC 08/06/2017 08:14 h

Una vergüenza. Esto de entrada. Y ahora empezamos a hablar. Hay que hacerlo porque 300.000 accionistas se merecen un respeto y, si no se lo mereciesen ellos, se lo merecen los 12.000 empleados del Grupo Popular. Es evidente que estamos ante una opereta con cuatro protagonistas: la presidencia de Ron, la de Emilio Saracho, Luis María Linde, gobernador del Banco de España, y Daniela Nouvy, presidenta del Mecanismo Único de Supervisión. A estos cuatro protagonistas hay que sumarles un invitado, el Santander, dispuesto a adquirir, a un precio que les da valor a sus accionistas, las gangas que salen al mercado.

Por cercanía y frescura déjenme que empiece por el MUS, quien ayer nos dice que interviene el banco porque se queda sin liquidez, pero silencia que el 31 de mayo, con la acción a 0,66 euros, la agencia Reuters filtra una información de ellos mismos en la que se anuncia una intervención de la entidad, y es esta la que provoca el pánico financiero. Pero no pasa nada, Daniela Nouvy por fin se gana el sueldo y aplica la nueva normativa europea del 2014, y española del 2015, sobre resolución de crisis en entidades financieras. Es decir, aplica un bail-in o, en cristiano, el pato lo pagan los accionistas.

El primero, en España

Mire que no habrán pasado cosas en el sistema financiero europeo desde el 2014 hasta hoy. Pues ya ve, al primero que se le aplica es a un banco de España. Tenía que ser así: en Francia o en Alemania no se atreven ni en Italia son capaces. Bueno, ahora a lo mejor sí, ya tienen un antecedente. No preguntaré dónde estaban Linde o De Guindos, no vaya a ser que los desconcierte, pero háganse una pregunta: ¿ven posible que un banco con 10.000 millones de capital, según libros, y al que los analistas más pesimistas le veían un déficit de provisiones de 6.000 millones y los más optimistas de 2.000, de repente tenga capital negativo? Que me lo expliquen, y muy clarito. Mis luces no me alcanzan a verlo, y creo que no soy el único.

Lo que sí tengo claro es que después de esta operación el Santander saldrá con unas provisiones sobre inmuebles muy superiores a la media del sector. Provisiones que, en un futuro, si se produce el marco adecuado, podrá desdotar y llevar a extraordinarios. ¿Enojado? Velan por sus accionistas. Pero ¿quién vela por los del Popular? Está claro que nadie, ni Ángel Ron, que obviamente tendrá que explicar con luz del mediodía de dónde sacó los datos que utilizó para captar 2.500 millones en la última ampliación de capital, ni Emilio Saracho, que conocerá muy bien Londres y la gestión de carteras y nada más, porque en esta crisis ha resultado ser un auténtico desastre.

La hora de los tribunales

¿El camino? A estas alturas de la película, el judicial, al menos para los accionistas que acudieron a la última ampliación. Si los juzgados iban a quedar colapsados con las cláusulas suelo, que se mentalicen los jueces. En breve verán a miles de accionistas del Popular demandar al banco y por extensión al Santander. A lo mejor por eso ha reforzado sus provisiones el Santander. A saber.

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