Imagen:Los montes de Trabada, que ocupan 2.000 hectáreas, están perfectamente ordenados.

Trabada, pionera en ordenar sus montes, ahora recoge el fruto

Medio millar de propietarios lograron concentrar 11.000 fincas en A Mariña


trabada / la voz

Antes que la de los bancos, los gallegos siempre tuvieron la hucha del monte. Y ahora, cuando la crisis azota, algunos se benefician de los resultados de una apuesta por la gestión integral y de las ventajas de haber enterrado una mentalidad minifundista en la explotación forestal. En Trabada (Lugo) se escribe desde hace más de dos décadas una lección de manual que han dado medio millar de propietarios uniendo más de 11.000 montes para poner en marcha tres concentraciones parcelarias privadas y una pública; unas 2.000 hectáreas de monte ordenado en plena Mariña lucense, donde la potente actividad forestal ha elevado al eucalipto a la categoría de oro verde.

Corría el año 1989 cuando este pequeño concello del norte de la provincia impulsaba la primera concentración privada de Galicia. A diferencia de algunas agrarias -en tramitación todavía tras más de una década-, la gestión se realizó en un tiempo récord: 14 meses. Fueron los primeros pasos para cerrar tres operaciones a las que después se sumó una cuarta, en este último caso, pública (unas 1.250 fincas y 335 propietarios), con la que se consiguió casi la reducción máxima: concentrar casi a finca única. Estas cuatro uniones permitieron desarrollar en Galicia una actuación experimental: concentrar en unas 800 fincas las más de 11.000 propiedades aportadas por sus dueños para aprovechar sinergias y reducir costes. Todo el monte de la parroquia de Trabada, la capitalidad del municipio, está completamente ordenado.

Este hito no sería posible sin Daniel Villapol, el presidente de las sociedad agraria de transformación (SAT) que dirigió la tramitación de las concentraciones. Como testigo directo de la experiencia y gran conocedor de iniciativas forestales en todo el mundo, Villapol señala las ventajas: «As concentracións privadas fanse en moito menos tempo e non hai perda ningunha de produción. Outra vantaxe é a participación dos propietarios en toda a actuación. Como se modifica a estrutura da propiedade e se adapta ás necesidades reais do aproveitamento forestal, os propietarios sempre están ao tanto».

Además de poder compartir servicios de corta o de limpieza y de aplicación de tratamientos (lo que ayuda a disminuir los costes) los propietarios forestales tienen todos los predios legalmente documentados. Por su dimensión, son fincas aptas para que, en cada una de forma independiente, se pueda desarrollar una gestión forestal adecuada. «Nunca tes o problema de perder o coñecemento da túa propiedade», dice. «Aínda sen xestión total integral facemos moitas cousas en conxunto e temos moitas vantaxes...», agrega Villapol.

Además de ganar agilidad en la tramitación de los expedientes y a diferencia de la concentración de tierras, quien impulse una ordenación forestal debe cumplir otros requisitos: «Definimos as reservas sobre as fontes, creamos cortalumes e aparcadoiros para sacar a madeira. Evítanse os problemas polos danos nas estradas municipais que hai noutros concellos».

El milagro forestal de Trabada no se exportó a otros puntos, a pesar de que Villapol identifica los factores del éxito: «Ter liderazgo, crer no proxecto, involucrarse e traballar duramente. Haille que dar confianza á xente. A transparencia e a participación dos propietarios é fundamental».

Dos pagas anuales

Los resultados avalan el éxito. «Todo o que investimos, tanto os propietarios como as Administracións nas concentracións en sete anos témolo, só coa plantación, amortizado [...] Aquí, na concentración pública, estase producindo agora un montón de madeira que se vai empezar a cortar dentro de catro anos, e iso vai ter unha repercusión tremenda. Aquí dúas pagas anuais dos veciños de Trabada témolas só pola concentración do monte, pola produción, iso a maiores dos empregos que xera o monte e dos investimentos en beneficio da colectividade», apunta.

Antes de entregar las fincas a sus dueños fue necesario ordenar espacios, como fragas, hábitats naturales o cauces. A través de las rutas habilitadas, se descubren parajes irrepetibles que comparten espacio con producciones forestales viables y ordenadas, donde el eucalipto globulus (60 %) convive con el nitens, el pino radiata, el roble, el nogal...

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