El ocaso de la estación de autobuses

Eduardo Eiroa Millares
E. Eiroa A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

HADRIÁN MÁRQUEZ

El cierre del quiosco agrava la falta de servicios de las dársenas

12 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Que la estación de autobuses no pasa por sus mejores momentos es algo que se contrasta con un simple paseo por las instalaciones. Los años han pasado por allí sin el mantenimiento adecuado, pese a que, fuera del coche particular, el autobús es, de lejos, el medio de transporte más utilizado en la ciudad para desplazarse.

De hecho, sus cifras multiplican las del tren o el avión. Por allí circulan cada día 874 buses, entre las siete y las nueve de la mañana son 152, solo en esas dos horas. Sin embargo, la conexión de las dársenas con la planta superior es deficiente, el aspecto generalizado de las instalaciones, malo, y la oferta de servicios que allí se prestan, cada vez más pequeña.

El pasado 16 de abril el aspecto de la estación empeoró sensiblemente a causa del cierre del quiosco que llevaba allí décadas prestando un servicio, y del punto de ventas de lotería, situado enfrente. Ambos del mismo propietario, que dejó el negocio por jubilación -y con varias empleadas que, en algún caso con cuatro décadas trabajando, se fueron a la calle sin indemnización ni opciones laborales-, y que no se sabe si volverán a abrir. Las rejas echadas y las luces apagadas abundan en la sensación de abandono en una estación que no es ajena a la práctica de la prostitución y a otras actividades que no contribuyen a ennoblecerla.

El anuncio de la intermodal -teóricamente para el 2018- contribuyó a frenar las inversiones allí, a la vista de que en el medio plazo quedaría fuera de uso. Recientemente el gobierno local aprobó algunas mejoras y retoques cosméticos para evitar que se siguiese por la misma línea. Sin embargo, parecen insuficientes para devolverle un aspecto digno.

El declive de la estación, con todo, nada tiene que ver con la cifra de usuarios, que multiplica la de cualquier otro servicio de transporte público. Pese a ello, la infraestructura, dependiente de la Xunta, se ha mantenido ajena a las grandes inversiones. El cierre de servicios en concesión no ayuda a aliviar las evidentes carencias.