La calle de Pablo Picasso se convertirá en un corredor verde


Los peatones y las bicicletas se convertirán en los reyes de la nueva calle de Pablo Picasso -en el barrio de Elviña- ya que a lo largo de este año esta vía se transformará en un corredor verde con un bulevar, donde la circulación rodada quedará reducida a un segundo plano. Así lo explicó ayer la concejala de Urbanismo, Obdulia Taboadela, quien anunció que el Ayuntamiento invertirá en esta actuación cerca de tres millones de euros, que se incluyen dentro del plan de inversión municipal.

La edila anunció que, de los cuatro carriles con los que cuenta esta calle en la actualidad, se eliminarán los dos que están destinados a estacionamiento, lo que permitirá mantener dos para la circulación (uno en cada sentido), construir un carril bici y ampliar las zonas destinadas a los peatones. Estos trabajos se desarrollarán en el tramo comprendido entre la avenida de San Cristóbal y el cruce con la fuente de las Pajaritas, y en estos momentos el proyecto está en fase de licitación, tras la cual se contratará la obra.

Taboadela explicó que el plazo de ejecución de los trabajos será de nueve meses, y que, como esta actuación se incluye dentro de los fondos FEIL del Gobierno central, tendrán que estar finalizados este mismo año. Según reconoció, el objetivo de este corredor verde es «crear más espacios para peatones y formas de movilidad más blandas, como el carril bici. Se trata de hacer una naturalización de las calles con una mayor presencia de zonas verdes y de la vegetación».

Plataforma única

Otra de las características de este proyecto es que todos los viales estarán construidos sobre una plataforma única, «para dar coherencia al proyecto del corredor verde», dijo la edila de Urbanismo, que también anunció que se controlará mucho la velocidad en la zona. Aunque todavía está en fase de estudio, Taboadela explicó que existen distintos mecanismos para evitar que los automóviles circulen a gran velocidad por estos carriles, y apuntó que posiblemente se recurrirá a la colocación de diferente pavimento -para diferenciar la zona de peatones, la del carril bici y la de circulación viaria-, o se diseñará un recorrido sinuoso, con varias curvas, para que los conductores tengan que aminorar la marcha, tal y como sucederá con el corredor verde de Orillamar.

«Hay muchas maneras de hacerlo, y todas con el mismo objetivo: dar preferencia al paso peatonal y al carril bici», reconoció ayer la edila socialista, que también anunció la posible colocación de señales verticales, que ya se han instalado en los barrios que tienen limitada la velocidad a 30 kilómetros por hora, y en las que se indica la prioridad que tienen los peatones y las bicicletas en dichas zonas.

Plazas de aparcamiento

Por lo que se refiere a la reducción de plazas de estacionamiento en la calle de Pablo Picasso, Taboadela explicó que según los estudios que han realizado los técnicos, es posible repartirlas por el resto del barrio, con lo que quedarán cubiertas las necesidades de los residentes.

Por último, la concejala de Urbanismo también apuntó que se aprovecharán estas obras para cambiar la iluminación, así como las canalizaciones de los distintos servicios, con lo cual «la calle va a quedar renovada en el subsuelo y en la superficie».

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Urbanismo