Cambio climático: Exxon lo sabía todo desde 1985

BIODIVERSA GALICIA

NASA

Un informe desvela que la mayor petrolera del mundo ya predijo hace décadas la magnitud que alcanzaría el calentamiento global en la actualidad. La concentración de dióxido de carbono y la temperatura son exactamente las que predijeron

20 may 2019 . Actualizado a las 08:12 h.

El calentamiento global no tiene nada de político y mucho de física. Negar que la temperatura media de la Tierra aumenta como consecuencia de la actividad humana sería lo mismo que rechazar la Ley de la Gravedad. Y todo el mundo sabe lo que ocurre cuando se lanza un objeto al aire, que caerá de nuevo por una fuerza de atracción.

Los efectos que produce el dióxido de carbono en la atmósfera son bien conocidos desde hace mucho tiempo. La historia del cambio climático actual se remonta a finales del siglo XIX, cuando un científico sueco, Svante Arrhenius, descubrió los efectos de enfriamiento o calentamiento que producen los gases de efecto invernadero. Calculó que con la mitad de CO2 se obtendría una glaciación y duplicando el valor la Tierra se calentaría cinco grados. Desde entonces la ciencia ha ido progresando en su entendimiento sobre las causas y las consecuencias.

Durante los años 80 ya existía un conocimiento con una precisión de cirujano. Los climatólogos lanzaron el aviso: la quema de combustibles fósiles, carbón y petróleo está calentando la atmósfera. En 1985 la mayor petrolera del mundo, la estadounidense Exxon encargó un informe para conocer el alcance de la actividad de la industria. El documento, filtrado recientemente por Inside Climate News, informaba con una exactitud que sorprende sobre la evolución de la concentración de dióxido de carbono y la temperatura media durante los venideros años.

El estudio de Exxon estimaba que en el año 2019 la presencia de CO2 alcanzaría las 415 ppm (partes por millón) y que el aumento de la temperatura media global rondaría el grado centígrado. La semana pasada los principales observatorios del mundo que registran el CO2, situados en la montaña Mauna Loa, en Hawái, y el Izaña, en el Teide de Tenerife, registraron por primera vez desde hace tres millones de años la cifra de 415 ppm, tal y como había pronosticado la petrolera.

Por entonces, Exxon y otras muchas compañías petroleras invertían en investigación y conocían perfectamente el origen y las consecuencias devastadoras de su negocio. Aún así, decidieron no actuar. Lo que sí hicieron fue crear un lobby para desacreditar a la comunidad científica, que se acentuó da partir de la crisis de los precios en el 1987. La industria tuvo que ahorrar gastos y lo primero que suprimió fue la inversión en ciencia. Desde ese momento y hasta hoy, el negocio del petróleo se ha dedicado a inocular la duda en la sociedad estadounidense sobre el origen antropogénico del calentamiento global. Y mal no les ha ido. Estados Unidos es el país más escéptico del mundo.