La «cleggmanía» aleja al laborista Brown de la jefatura del Gobierno

Imanol Allende

INTERNACIONAL

Acabar con el protagonismo del líder liberaldemócrata, objetivo del segundo debate televisado

22 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La marcha de la campaña electoral es tan negativa para el laborista Gordon Brown que ya ni siquiera está clara su opción de poder mantenerse en el poder a través de un Gobierno de coalición con el partido Liberal Demócrata. Ayer su líder, Nick Clegg, puso en duda un matrimonio entre ambas formaciones cuando dijo que si el 7 de mayo, el día después de las elecciones, no hay un Gobierno de mayoría hablará con el partido más votado y con más escaños: en teoría, el conservador de David Cameron. Además, en su primera alusión personal a Brown lo calificó como un «político desesperado». Y todo esto en la víspera del segundo de los tres debates de televisión previstos, en que el objetivo de Brown y Cameron es acabar con las expectativas creadas por el tercero en discordia: Nick Clegg.

Las encuestas de intención de voto colocan a los liberales como segunda fuerza, por detrás de los tories . El último sondeo, publicado por The Times , deja a la formación de Clegg a un solo punto por detrás de los conservadores (31%) y con los laboristas a remolque (28%.)

Ataque directo

Es evidente que la cleggmanía ha marcado la primera mitad de la campaña electoral. Ayer, en una entrevista al The Daily Telegraph , Clegg lanzó el ataque más directo a Gordon Brown, al calificarlo de «político desesperado que de manera sistemática y personal ha bloqueado reformas durante los trece años de poder laborista». Sabe que por el sistema electoral británico, incluso si el Partido Laborista es el menos votado de las tres formaciones, puede terminar con el mayor número de escaños en Westminster. «Sería muy prepotente por parte de Brown terminar como un squatter (un okupa) en Downing Street solo por alguna gracia constitucional», indicó Clegg.

La euforia en el partido Liberal Demócrata por el vuelco en la previsión de voto no parece tener límites. Alistair Carmichael, el director electoral del partido en Escocia, se atrevía a pronosticar que su formación puede ganar las elecciones incluso con margen como para formar un Gobierno de mayoría.

Y mientras los tres líderes se preparan para el segundo debate que tendrá lugar esta noche, ayer The Sun publicaba que un cargo de la campaña liberaldemócrata se había olvidado en un taxi las notas sobre la estrategia de Clegg de cara a esa cita donde se podía leer una recomendación al líder: copiar el estilo de Cameron. «Siempre me han aconsejado ser yo mismo en estos debates y esto es lo que voy a hacer», respondió Clegg.

Pero el debate se antoja problemático para Clegg, ya que estará dedicado a política exterior. Su postura europeísta no está muy generalizada en el electorado británico, por lo que se espera un duro enfrentamiento con Cameron, euroescéptico de pro. Además de Europa, los tres políticos abordarán temas tan impopulares como las guerras de Irak y Afganistán.