Israel admite ahora que usó bombas de fósforo en zonas pobladas de Gaza

Ánxela Iglesias

INTERNACIONAL

La documentación presentada a la ONU revela que dos mandos militares fueron sancionados por esa práctica

02 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El Gobierno israelí ha admitido por primera vez que se empleó fósforo blanco contra la población palestina en una ocasión durante la ofensiva contra la franja de Gaza en diciembre del 2008. La documentación presentada a la ONU informa de que dos mandos militares fueron sancionados por ello, revelaron ayer medios locales.

Estelas de humo blanco surcaban el cielo de Gaza y caían sobre una de las regiones más densamente habitadas del planeta hace algo más de un año. El uso de fósforo blanco quedó documentado en cientos de imágenes tomadas durante la operación Plomo Fundido. Hasta ahora, Israel mantenía que el agente químico solo fue disparado en áreas no pobladas, para crear pantallas de humo y dentro de los límites que marca el derecho internacional. Esta afirmación la contradecían las graves quemaduras que debieron ser atendidas en los hospitales de la franja y que también captaron las cámaras.

Ahora se reconoce que dos mandos del Ejército pusieron en riesgo la vida de civiles al dirigir el fósforo blanco hacia un almacén de la ONU durante el ataque a posiciones de los combatientes de Hamás, provocando al menos tres heridos. Una novedad que reveló ayer el diario Haaretz y que el Ejército hebreo niega por el momento.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se refirió recientemente al «efecto Goldstone» como uno de los los grandes desafíos que afrontaba su Ejecutivo. Aludía a la avalancha desencadenada por el juez sudafricano Richard Goldstone con un informe encargado por la ONU en el que acusa de crímenes de guerra a Israel y a Hamás, el movimiento que controla Gaza, y en el que también se recrimina el uso de fósforo blanco.

Exigir cuentas

El informe dividió a la comunidad internacional y respaldó las acusaciones de desproporcionalidad de organizaciones de derechos humanos ante una ofensiva que acabó con la vida de más de 1.400 palestinos y de trece israelíes. Y, lo que más molesta a Israel, dio alas a aquellos que consideran que la justicia de otros países debe exigir cuentas a políticos y militares hebreos.

En vísperas de que se cumpla el plazo para que la ONU comience a analizar las respuestas de Israel y Hamás a ese informe, el Gobierno de Netanyahu admite un error aislado. Quiere demostrar que sus investigaciones son exhaustivas y creíbles, como aseguraron ayer portavoces oficiales. Y trata quizá de acallar a aquellos que recuerdan que las pesquisas dirigidas por el propio Ejército no pueden ser consideradas independientes.