Sarkozy desvela que no presentará recurso contra la sentencia que exonera a su mayor rival político
29 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Nada demuestra que Dominique de Villepin conspirara contra Nicolas Sarkozy. El Tribunal Correccional de París proclamó ayer su inocencia con una sentencia que se convirtió en el más amargo regalo que recibió el presidente de la República el día de su 55 cumpleaños. Sobre todo, porque el ex primer ministro y antiguo rival ya insinúa que volverá a plantarle cara en las elecciones presidenciales del 2012.
Visiblemente emocionado, De Villepin quiso rendir homenaje a «la valentía del tribunal, que ha sabido hacer triunfar el derecho y la justicia sobre la política», y se declaró «orgulloso de de ser ciudadano de un país como Francia, donde permanece vivo el espíritu de independencia». Ahora quiere pasar página y volver a la política para «servir a los franceses» sin sentir «ningún rencor».
Nicolas Sarkozy no quiso opinar sobre la sentencia cuando le preguntaron. «Pensaba que me quería felicitar usted el cumpleaños», respondió al periodista. Una hora después, el Palacio del Elíseo emitió un comunicado no exento de polémica. Asegura que el jefe del Estado «toma nota» de una sentencia que le da «satisfacción» y contra la que no presentará recurso. Pero la legislación francesa tampoco se lo permitiría: solo el fiscal puede apelar y tiene diez días por delante para volver a sentar en el banquillo al antiguo primer ministro al que Sarkozy había prometido «colgar de un gancho de carnicero».
La declaración de guerra entre los dos políticos y antiguos compañeros de gobierno se produjo en cuanto Jacques Chirac anunció que se jubilaba. La lucha por hacerse con el liderazgo de la derecha estuvo llena de golpes bajos. «Estoy aquí por el ensañamiento de un hombre, Nicolas Sarkozy», aseguraba Dominique de Villepin al iniciarse el juicio el 21 de septiembre. El proceso se prolongó durante un mes de alta tensión en el que el abogado del presidente de la República identificó claramente a Villepin como el instigador de la conspiración que pretendía desacreditar a Sarkozy adjudicándole una cuenta en dinero negro.
Ahora, lavado su honor, «tras varios años de sufrimiento», Dominique de Villepin se prepara para convertir su victoria judicial en victoria política. Hace ya meses que aprovecha cada ocasión que se le presenta para desmarcarse del Elíseo. Ha criticado con dureza el debate sobre la identidad nacional y la campaña contra el uso del velo integral islámico. Le han aplaudido en algunos de los barrios difíciles que Sarkozy no se atreve a visitar y su agenda le anuncia como omnipresente en los medios de comunicación durante los próximos días.
Sus seguidores se agrupan en un Club Villepin, que podría dar el paso de convertirse en partido político durante los próximos meses. De momento, cuenta con ocho mil socios y espera que sean 100.000 a finales de año. Ayer, su página en Internet se colapsó. Una multitud de admiradores se concentró ante el Palacio de Justicia para seguir in situ la lectura de la sentencia.
«Es un hombre de Estado que representa una alternativa», aseguraba el diputado Jean-Pierre Grand, apartado con discreción de los trabajos parlamentarios de la UMP, al igual que el resto de sus fieles, que evitan ahora echar más leña al fuego. Los socialistas se regocijan por adelantado. En noviembre, un sondeo IFOP concedía a Dominique de Villepin un 8% de intención de voto.