El presidente de Irán impone sus condiciones ante la oferta de diálogo de Barack Obama

Pierre Celerier

INTERNACIONAL

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, respondió ayer a la oferta de diálogo lanzada el lunes por su homólogo estadounidense, Barack Obama, exigiéndole «un cambio en las tácticas, fundamental y efectivo», que incluya la retirada de sus tropas desplegadas por todo el mundo y sus disculpas por los «crímenes» cometidos contra la nación iraní. Obama aseguró el lunes que está dispuesto a dialogar si Teherán «abre el puño».

En un largo discurso en un mitin celebrado en la ciudad de Jermenshah transmitido por la televisión estatal, el mensaje de Ahmadineyad no tuvo concesiones: «Los que hablan de cambios deben presentar excusas al pueblo iraní y tratar de reparar los malos actos del pasado y los crímenes que cometieron contra Irán».

Seguidamente enumeró un listado de agravios: la organización de un golpe de Estado en 1953 para derrocar al entonces primer ministro iraní, Mohamed Mossadegh, la oposición de Washington a la revolución islámica de 1979 y el apoyo estadounidense al régimen de Sadam Huseín durante la guerra irano-iraquí en la década de los ochenta. Irán y Estados Unidos no mantienen relaciones diplomáticas desde 1980, tras el asalto a la embajada estadounidense en Teherán. Además de las disculpas de EE.?UU., Ahmadineyad enumeró otras condiciones para iniciar el diálogo: que Washington «respete a los pueblos», «que no intervenga en los asuntos de otros pueblos», así como «poner fin al apoyo a los sionistas sin raíces, ilegales y fantoches» y, por último, permitir al pueblo estadounidense «decidir su propio destino».

Reclamó también a Obama cambios «profundos y fundamentales» para romper radicalmente con la política de su antecesor. Si «alguien quiere hablar con el pueblo iraní con el mismo estado de espíritu que Bush [...], pero con nuevas palabras, la respuesta de Irán será la misma que la dada estos últimos años a Bush», añadió.

Oportunidad única

Diplomáticos occidentales consideran que el cambio de actitud de Washington podría ofrecer una oportunidad única de que dos enemigos terminen con tres décadas de hostilidades. Pero a la vez señalan que aunque algunos pragmáticos en Irán quieran mejores vínculos con Occidente, la línea dura que controla niveles claves de poder podrían bloquear una apertura.

Un asesor del presidente iraní anunció ayer que este se presentará para un segundo mandato a las elecciones presidenciales de junio. El único candidato oficial hasta ahora es el reformista y ex presidente del Parlamento Mehdi Karubi, pero se especula con la postulación de Mohamed Jatamí, cuya presidencia de 1997 al 2005 estuvo marcada por el mejoramiento de los lazos con Occidente.