Brasil planea firmar hoy con Francia, con ocasión de la visita del presidente Nicolas Sarkozy, importantes contratos de armamento con traspaso de tecnología para desarrollar una industria de defensa que esté a la altura de su peso político y económico.
Estos dos acuerdos se refieren a la venta por parte de Francia de cuatro submarinos convencionales y la construcción en cooperación de un submarino a propulsión nuclear, así como de una cincuentena de helicópteros de transporte.
Los expertos de ambos países se apresuraron hasta finales de la semana pasada a perfilar los últimos detalles de estos contratos, cuyo importe no ha sido revelado y se ha estimado en 3.000 millones de dólares en la prensa brasileña.
En las negociaciones entre ambos países, la voluntad francesa de compartir su tecnología fue el elemento que determinó la elección brasileña, afirmaron expertos y diplomáticos. Pues Brasil también tiene un acuerdo con Rusia, pero este se estancó porque Moscú es reacio a importantes traspasos de tecnología.
«Vamos a comprar cuatro submarinos Scorpène y, con el traspaso de tecnología realizado [por Francia] estaremos en posición de construir el casco de un submarino a propulsión nuclear», declaró un alto responsable del Ministerio de Exteriores brasileño, Everton Vargas.
Brasil, que desarrolla desde hace más de treinta años un programa de investigación nuclear, se encargará solo de la concepción del motor. El Scorpène es un submarino convencional de ataque fabricado por la francesa DCNS y ya vendido a Chile, Malasia y la India.
El Gobierno brasileño firmará además la compra de 51 helicópteros tipo EC-725 para el transporte de tropas y operaciones de rescate en combate. Serán construidos por la sociedad brasileña Helibras, propiedad en un 45% de Eurocopter, filial de EADS, el gigante europeo de defensa y aeronáutica. Los primeros aparatos podrían ser entregados en el 2010.
Francia también busca la concreción de otro importante contrato: la venta a la Fuerza Aérea de Brasil de 36 aviones caza.
En la cumbre UE-Brasil celebrada ayer, Sarkozy defendió la elaboración de propuestas comunes con Latinoamérica para acudir a la cumbre del G-20 financiero, que se celebrará en abril en Londres: «Europa sola no puede llevar adelante el mensaje de cambio», dijo.