Marruecos y el Frente Polisario inician la cuarta ronda de conversaciones sobre el Sáhara

Cristóbal Ramírez

INTERNACIONAL

16 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Marruecos y el Frente Polisario vuelven a sentarse frente a frente para dirimir el futuro de la ex colonia española del Sáhara Occidental. Y lo hacen durante tres días (hoy, mañana y el martes) en Manhasset, en las cercanías de Nueva York.

Se trata de la cuarta ronda de conversaciones cara a cara, y, tras el rotundo fracaso de las otras en los últimos 11 meses, miembros de las Naciones Unidas implicados en el proceso de diálogo entre ambas partes beligerantes admiten que, si esta ronda sigue la misma suerte, el proceso se cerrará y comenzará una nueva etapa presidida por la inestabilidad.

«No se habló de nada que pudiera considerarse una negociación», admitía lacónica la ONU hace tiempo. «No hay elemento alguno que indique la posibilidad de algún avance a menos que ocurra un milagro», añadía Ahmed Bujari, representante saharaui.

?El referendo, innegociable

El Frente Polisario se aferró al plan de paz aprobado en su día por ambas partes, que incluye un referendo de autodeterminación, boicoteado una y otra vez por Marruecos. Luego emprendió una política de cesiones en aspectos importantes para garantizar la repatriación de los refugiados, llegando a aceptar un período transitorio de varios años bajo soberanía marroquí. Cada vez que decía que sí a alguna petición de Rabat, el reino alauí imponía otra nueva condición.

La situación actual es que Marruecos ofrece una mera autonomía sin la mínima garantía de que se ponga en marcha y el Polisario se mantiene inamovible solo en una cosa: el referendo de autodeterminación.

Quince años de guerra

Un alto el fuego puso fin a los combates el 6 de septiembre de 1991. Desde ese día no se ha vuelto a disparar ni un solo tiro tras 15 años de batallas con desigual fortuna para unos y otros. Marruecos nunca hizo públicas sus bajas. Sí lo hizo el Frente Polisario, que habló de unos 5.000 muertos propios. Casi dos millares de soldados marroquíes fueron capturados y, si bien en condiciones muy dignas y humanitarias, algunos pasaron hasta más de dos decenios en poder de los independentistas. A mediados de esta semana, los saharauis denunciaron que el Ejército emprendió unas maniobras militares «de gran envergadura» en el sur que fueron entendidas como una provocación.

Una y otra vez el Frente Polisario repite que está dispuesto a volver a las armas. Después de tanta amenaza vacua sin que, excepto en una ocasión, nadie moviera un dedo (cuando el rallie París-Dakar pasó por primera vez por el Sáhara Occidental, provocación en la que ganó Marruecos ya que no se reanudaron los combates), el descrédito de los independentistas es absoluto: el material bélico está obsoleto y, lo que es más importante, Argelia no se muestra dispuesta a facilitar otro ni a dar luz verde para que hablen los cañones. Y sin Argelia, que cedió su territorio para que se instalaran en él los cuatro campamentos de refugiados saharauis, no hay posibilidad de emprender nada.