Las facciones gubernamentales y de la oposición de Kenia abrieron negociaciones ayer en presencia del mediador Kofi Annan, con un trasfondo de violencia étnico política que se agravó con el asesinato de un diputado opositor y la intervención del Ejército contra bandas tribales en una jornada de disturbios en la que murieron al menos otras quince personas.
El ex secretario general de las Naciones Unidas Kofi Annan logró reunir de nuevo al presidente keniano, Mwai Kibaki, y al jefe de filas del Movimiento Democrático Naranja (ODM), Raila Odinga, esta vez en el Ayuntamiento de Nairobi, pero las negociaciones comenzarán hoy.
Ayer, la violencia, en particular en el oeste, tuvo un nuevo repunte, cuando helicópteros militares abrieron fuego contra bandas tribales que se enfrentaban en Naivasha.
«La turba es incontrolable y queremos dispersarla, por eso estamos utilizando helicópteros», dijo un comandante.
Odinga, que acusa a Kibaki de haberle robado la victoria electoral, dijo que sus adversarios están implicados en el asesinato del diputado Melitus Mugabe Were, del ODM.
«Vemos la marca infame de nuestros adversarios» en el asesinato de Mugabe Were, muerto de madrugada de un disparo frente a su casa, declaró Odinga en Nairobi.
Nueve personas fueron asesinadas ayer en la parte occidental del país -Kakamega, Nakuru y Naivasha-, indicó un comandante de la policía, después de que el asesinato del legislador desencadenara otra ola de violencia. El número de muertos en las últimas 24 horas se eleva a 22. En un mes, los enfrentamientos dejaron más de 900 muertos y unos 250.000 desplazados.
La policía utilizó gases lacrimógenos contra cientos de manifestantes en los feudos de la oposición, mientras la tensión aumentaba en los barrios de chabolas de Nairobi. Columnas de humo se elevaban en Naivasha, en cuyas calles merodeaban grupos de jóvenes armados con machetes que quemaban casas.
«Es nuestro modo de expresar nuestra pena», afirmó Evans Muremi, de 35 años, mientras unos cien jóvenes levantaban barricadas y encendían hogueras.
Naivasha y, más al norte, Nakuru han sido escenario en los últimos días de macabros enfrentamientos entre bandas, y de estas con la policía.
Ayer, miles de personas continuaban huyendo de sus hogares por miedo a los enfrentamientos.