El área de A Mariña, Ortegal y el Occidente de Asturias conforman la mancha verde más puntera de España, incluso de Europa. Lo asegura el gerente de una empresa forestal, destacando que para los mariñanos el monte ha sido siempre su particular caja de ahorros, a la que se recurre para salvar todo tipo de situaciones, desde comprarle el coche al nieto a pagar la carrera de un hijo o incluso atender una enfermedad.
Con la crisis ese carácter de salvavidas se pone de manifiesto más que nunca; ahí está el colchón que amortigua para muchos esta situación crítica, a pesar de que el monte está todavía desaprovechado. Los propietarios están asociándose, aunando esfuerzos para conseguir mejores precios para la madera, pero hay otras asignaturas pendientes para sacar mayor rentabilidad al monte, entre ellas está la biomasa.
En la actualidad hay tres empresas en la comarca procesando este subproducto forestal. Son Maderas Celeiro, Biomasas Forestales del Cantábrico y Maderas Villapol, que entre todas preparan unas 75.000 toneladas de biomasa procedente de los montes de la zona norte, según datos facilitados por ellos mismos. Todo este material va destinado a la planta que Ence tiene en Navia para producir energía eléctrica; no obstante, un volumen importante lleva meses inmovilizado en los montes, junto a pistas forestales y carreteras, aguardando que la empresa naviega pusiera en marcha la nueva línea de evacuación, que pasó de 30 a 130 kilovoltios, cuadriplicando su capacidad de evacuación y que finalmente ya funciona.
Precios variables
Las empresas se muestran reticentes a facilitar datos exactos del precio que cobran por la biomasa. Hay muchos factores que inciden, señalan, desde las características y situación de la finca en la cual están trabajando en cada momento, hasta el coste de las cintas que utilizan para amarrar los paquetes, pero también y sobre todo, los elevados precios de la maquinaria que utilizan. Son modernas. Algunos han trabajado con sus equipos fuera de Galicia, incluso en el sur de España (por ejemplo en Huelva).
Pero a la hora de determinar la rentabilidad de la biomasa quizás pesa más que los factores de coste el hecho de que la demanda existente no es capaz de absorber por ahora la producción actual de las firmas que operan en la comarca y mucho menos la producción que serían capaces de generar si tuvieran salida para el material. El bosque mariñano tiene potencial y las empresas que operan en él están entre las más punteras de España, han evolucionado pasando en algunos casos de ser meros compradores de madera a empresas de servicios forestales capaces de llevar la gestión del monte. Prolifera un nuevo tipo de propietario, que tiene fincas, pero no las atiende y precisa de otros para hacer el trabajo y ahí están algunas empresas, encargándose de la labor que antes hacían los particulares.