La Cámara de Comercio de Lugo cesó ayer al gerente, que le suponía un coste de unos 14.000 euros al mes
LUGO CIUDAD
La Cámara de Comercio de Lugo celebró ayer un pleno en el que se acordó por unanimidad de todos los miembros asistentes a la sesión cesar al director gerente, Alberto Fernández, que suponía para las arcas del organismo cameral un coste que oscilaba entre los 12.000 y 14.000 euros mensuales.
Alberto Fernández Piñeiro tenía un contrato de alta dirección y por ello el pleno de la cámara tiene competencias para ponerle fin, tal como hizo ayer.
Sin embargo, los empresarios decidieron no prescindir de Fernández como asesor, que es otro de los cargos que tiene dentro del organismo, porque por ese concepto la Cámara solo soporta unos costes de unos 3.000 euros al mes. Al menos por el momento, el pleno decidió que siga ejerciendo como asesor cameral.
Alberto Fernández no respondió ayer a las llamadas de La Voz para conocer su opinión sobre el cese. Otros medios publicaron en días pasados que Alberto Fernández había preparado, precisamente ahora, un informe para dar cuenta de supuestas irregularidades internas en la Cámara, lo que de ser cierto daría a entender que no está de acuerdo.
Retirar incentivos
En el pleno de ayer también se acordó retirar algunos incentivos en los sueldos de los empleados de la Cámara, aunque son cantidades pequeñas que no suponen un gran ahorro, porque la mayoría de los empleados tienen sueldos que oscilan entre los 900 y mil euros al mes.
Según se dijo ayer en el pleno, cesando a Alberto Fernández y reduciendo dichos incentivos en las nóminas del resto de empleados, el organismo tendrá un ahorro de casi 15.000 euros al mes solo en el capítulo de sueldos.
Mala situación económica
Desde que el gobierno de Zapatero decidió dejar sin efecto a principios de años las cuotas obligatorias que los empresarios pagaban a las cámaras de comercio, estos organismos se quedaron sin un futuro claro, debido a que la mayor parte de su financiación procede de dichas cuotas, que a partir del primero de enero próximo se supone que muy pocos empresarios pagarán al ser voluntarias y no obligatorias como ahora.
Por ello, en la Cámara de Lugo, el presidente Eduardo Núñez Torrón emprendió tras su llegada una serie de medidas tendentes a reducir los gastos al máximo para evitar que a principio de año la situación sea desesperada.
Pero aunque la medida de ayer supone una gran reducción de gasto, el futuro de la Cámara de Lugo es una incógnita si el gobierno no decide volver a darles a estos organismos una financiación directa, lo que en estos momentos no parece nada fácil debido a la difícil situación económica general.