En el tiempo de descuento empiezan a circular anónimos acusatorios
El cielo electoral lucense se enturbia. En las últimas horas se han formado algunos nubarrones que anuncian un final de campaña tormentoso gracias a anónimos de alto voltaje acusatorio. Mientras, todos los candidatos se aprestan a apurar al límite las posibilidades de la campaña, pero el del PP va un poco más allá y toma aire para un maratón de 40 horas de pedir el voto sin descanso.
Entre los nubarrones que entoldan el cielo electoral figuran al menos un par de anónimos que circulan por la capital lucense. En ambos, provengan de donde provengan, el punto de mira se centra en las principales estrellas socialistas en la provincia. En uno de los escritos hay acusaciones múltiples a socialistas diversos. Llegó a muchos puntos, incluso a algunas instituciones. El otro, en este caso un correo electrónico, lo firma alguien con nombre romano, supuesto, claro, y vuelve sobre un asunto que ya estuvo de actualidad en el Concello. Alude a supuestas adjudicaciones de servicios a empresas de familiares de un cargo de confianza en el consistorio.
Nubarrones hay también en la provincia. Además de las incidencias de las que ya se informó tanto en la montaña como en la zona sur, en las últimas horas trascendió que el Concello de Monterroso, gobernado por el socialista Antonio Gato, mantiene paralizada (decisión tomada con base en el correspondiente informe técnico) una obra en una casa de la que es titular un familiar directo del popular José Manuel Barreiro, aspirante a presidir la Diputación. Parece que la persona titular del bien ya presentó el correspondiente proyecto de legalización de alguna obra complementaria que no estaba recogida en la licencia expedida inicialmente por el Concello.
Hay, ya se ve, nubarrones en el cielo electoral lucense. Pero los cabezas de lista de los partidos en la capital no dan por perdido ni un metro de terreno. El socialista José López Orozco y el popular Jaime Castiñeira juegan todas sus cartas para arañar los votos que pueden dar a uno o al otro la alcaldía lucense. Orozco se dejó ver ayer al lado de obras impulsadas por el Ayuntamiento. Por la mañana estuvo al pie de la piscina romana, en restauración, en la plaza de Santa María. Ayer fue jornada de puertas abiertas, o, por mejor decir, de lonas levantadas, en la carpa bajo la que trabajan arqueólogos y expertos en restauración. Los chavales que acudieron a ver este importante vestigio romano formularon numerosas preguntas. Orozco calificó la pieza arqueológica como «unha marabilla» y aprovechó para promocionar de nuevo su propuesta de creación del consorcio para la rehabilitación y la investigación arqueológica.
Bloque
El nacionalista Antón Bao estuvo ayer en el barrio de A Residencia donde el cerrado Hospital Xeral va camino de convertirse también en resto arqueológico. Allí defendió la propuesta del Bloque para que la Xunta convierta estos edificios en un «hospital para maiores». Cree que es una medida que, complementariamente, serviría para dinamizar la vida económica en esta parte de la ciudad.
Mientras los candidatos defendían sus propuestas a pecho descubierto, se movían en el cielo electoral lucense los negros nubarrones de la cobardía anónima.
En campaña
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