Los restos del autocar siniestrado en 1965 emergen tras el vaciado del Sil

Luis Díaz
Luis Díaz MONFORTE/LA VOZ.

LUGO

El vehículo se precipitó por un barranco cuando regresaba a Monforte desde Castro Caldelas y fallecieron siete ocupantes

24 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El vaciado que ha llevado a cabo Iberdrola en el Sil por las obras de ampliación de la presa de Santo Estevo ha rescatado del olvido un trágico episodio que se produjo el día 18 de enero de 1965, cuando un autocar de la empresa Industrial que hacía el trayecto entre Castro Caldelas y Monforte se precipitó al embalse por un barranco de cien metros de altura. Los periódicos de la época que se hicieron eco del suceso cifraron en un principio en cuatro las víctimas, pero el balance definitivo del suceso sería de siete muertos y unos veinte heridos. Los escasos restos que quedan del vehículo se pueden ver ahora, del lado ourensano, en las proximidades del puente de A Abeleda -línea divisoria de las provincias de Lugo y Ourense- y a escasa distancia de la desembocadura del río de Castro Caldelas.

«Al caer por un barranco de más de cien metros de profundidad al río Sil un autocar ocupado por unas veinte personas, han muerto por lo menos cuatro viajeros, cuyos cadáveres han sido rescatados; ocho sufren heridas graves o menos graves y cuatro leves. Se teme que en el autobús sumergido haya otro cadáver», detallaban los periódicos al día siguiente. El vehículo regresaba a Monforte desde la localidad ourensana de Castro Caldelas, que ese día celebraba una de sus ferias mensuales, y se salió de la calzada antes de alcanzar el límite con la provincia de Lugo por razones que nunca acabaron de esclarecerse. Algunas crónicas de la época especulaban, sin embargo, con que el accidente podría haberse producido «por la rotura de la mangueta del vehículo».

Víctimas y heridos

Entre las víctimas la prensa citaba a «Manuel Gómez Valdelobo El Troitas , casado y vecino de Villamarín; Daniel Cuadrado Arroyo, industrial de Monforte; y Camilo Gómez Gómez, también natural de Monforte, y su esposa Socorro». «Los 13 heridos que se conocen fueron trasladados a una clínica de Monforte, donde fueron asistidos. Otros dos heridos, cuyo estado era de mayor gravedad, fueron llevados a Lugo. Se trata de Antonio Rodríguez López, vecino de Monforte y José Díaz Valcárcel», proseguía la noticia.

Las crónicas de la época recogen los dramáticos testimonios de los supervivientes. Muchos habían salido despedidos del vehículo en su caída, mientras que otros consiguieron nadar hasta la orilla o se quedaron a flote sobre cajas de madera que transportaba el autocar. Una información de mayo de 1965, en la que se elevaba a siete las víctimas, daba cuenta de la aparición en el río del cadáver de Camilo Gómez Gómez.

Los restos de la carrocería del autobús siniestrado asomaron de entre las aguas del embalse en otra ocasión, en la década de los setenta, cuando por la realización de unos obras de mantenimiento de la presa el nivel del Sil bajó por encima de los treinta metros actuales. La Ribeira Sacra sonaba bastante menos entonces, y a falta de infraestructuras turísticas y de grupos ecologistas activos en la zona, el secado del río suscitó mucha menos polémica.