Los accidentes de tráfico por colisión con animales salvajes son un problema creciente en Galicia y tanto la Consellería de Política Territorial como la Diputación de Lugo tienen en marcha sendos planes para atajar la peligrosidad en algunas vías, que es grave sobre todo en Lugo y Pontevedra. En esta última provincia los choques con caballos de monte se suceden, pasando más desapercibidas las numerosas colisiones con aves. En Lugo la situación es también compleja en la intrincada red de carreteras secundarias, donde la Diputación es responsable de 4.200 kilómetros y aumentan las reclamaciones de daños por incidentes con fauna en vías como el cinturón periférico de la capital, la CP-1611.
La Xunta quiere cortar la siniestralidad en tramos de concentración de accidentes en vías como la LU-530, entre Lugo y A Fonsagrada, muy revirada y con densas poblaciones de corzo en Castroverde. Y las estadísticas de Política Territorial indican que los trayectos más peligrosos de Galicia están en la LU-540 y LU-861 que desde Vilalba y Viveiro atraviesan Xermade y Muras. Los caballos sueltos son un peligro constante en el alto de A Gañidoira donde recientemente quedó siniestro total el turismo de un matrimonio de Viveiro. Ani
males y conductores también entrecruzan sus zonas de paso en la N-640, de titularidad estatal, en tramos muy peligrosos cercanos a la capital lucense, como las rectas de Teixeiro. Y la N-525 es punto negro en Ourense al paso de localidades como Vilamarín, Xinzo o Cualedro, al igual que muchos tramos de la coruñesa AC-862 por Ferrolterra, donde menudean los accidentes con corzos, jabalíes y zorros entre San Sadurniño y Ortigueira, y entre esta localidad y As Pontes (AC-101).
En municipios como Castroverde ni el alcalde se libra. José María Arias colisionó hace unos meses y señala cuatro zonas peligrosas: «Os cazadores coñecemos pasos naturais do xabarín, de toda a vida, en Vilalle, Frairía, Sampaio de Arcos, Souto de Torres, en San Miguel do Camiño, xa moi cerca de Lugo». Raro es el vecino que no se topó con un corzo o un jabalí.
Lugares conocidos
«O 90% dos accidentes son aí -precisa el regidor-, eu matei un corzo co coche en Vilalle, reparación que me levou mil euros, e tamén no cinturón comarcal que depende da Deputación e atravesa Castroverde temos problemas nos tramos de Espasande, Goi e Veiga de Olmos».
El viernes la Deputación de Lugo llevó a pleno una reclamación de daños más por un accidente de este tipo con fauna salvaje. Ya recibió 41 durante 2009 por conductores que chocaron con corzos o jabalíes y su número no ha dejado de crecer desde 2007 cuando atendió siete denuncias. El 50% se localizan en el mencionado cinturón periférico de la capital, que con 397 kilómetros, atraviesa diez ayuntamientos. O Corgo, junto a Castroverde o Castro de Rei son de los más afectados y la institución provincial optó por suscribir un seguro pues solo en daños materiales reclamados por los conductores superaron los 100.000 euros. Si no ocurren en época de caza, las aseguradoras litigan con el titular de la vía y es obvio que los daños suman mucho más de esa cifra. Los conductores, viendo como las sociedades de cazadores y la Administración indemnizan los daños de fauna en cultivos, ya no se quedan de brazos cruzados.
Como medida de urgencia, la institución que preside Gómez Besteiro optó en A Fonsagrada (mayor coto de caza de España, 43.323 hectáreas, con mucho corzo), por promover sembrados y alejar de sus rutas interceptadas por los coches, a los animales que se mueven para alimentarse. Y ha encargado un estudio para buscar soluciones que, asume, no serán definitivas.