La corta edad de los niños que participan en este programa singulariza en cierto modo el trabajo de la escuela infantil. Sin embargo, ese detalle puede resultar no solo anecdótico sino también valioso en el presente y en el futuro. Por un lado, los niños están en plena fase de aprendizaje de muchas cuestiones, por lo que el proceso se realiza con toda naturalidad; por otro, reciben unas enseñanzas cuyo valor no termina al llegar a los tres años, edad que supone el final de esta etapa en el centro y el inicio de otras.
Por el contrario, Tella manifiesta que otros centros docentes agradecen el trabajo de Cativos en sus escuelas, ya que a los niños se les inculca desde una corta edad el respeto a una serie de valores ambientales, y el contacto con ese ambiente los predispone a seguir luego en esa línea. De todos modos, los responsables de Cativos, aunque satisfechos, prefieren centrarse más en su trabajo que en halagos recibidos: «Es nuestra función y nuestra labor», afirma Tella.
Explicaciones
Esa función incluyó esta semana, día en que se actuó en la praza da Constitución, explicaciones antes y después de la limpieza. Así se quiso subrayar lo que se iba a hacer luego y recalcar la importancia de lo que se había realizado.