Cogami pide que Tráfico haga las pruebas de movilidad a los alumnos antes de que se matriculen en las autoescuelas
La inspección del Sergas que realiza informes médicos para la Jefatura de Tráfico en Lugo debe valorar si una persona con discapacidad es apta o no para sacar el carné de conducir antes de que se matricule en una autoescuela y empiece a invertir grandes ilusiones, tiempo y dinero en la tarea. La petición que hacen colectivos como Cogami pondría fin a las «situacións inxustas» que han vivido decenas de lucenses con discapacidad que quieren convertirse en conductores.
Al parecer, algunos afectados a los que en Lugo «lles cerraron as portas» y ni siquiera se pudieron presentar a examen tras un informe médico negativo se desplazaron a A Coruña, donde la inspección del Sergas sí los consideró aptos para acudir a la prueba práctica. Varios sacaron el permiso sin problema porque su limitación no les impide guiar un automóvil. En este sentido, fuentes de Cogami resaltan que estas personas ahora tienen carné, «non son un perigo» en carretera «nin para eles nin para o resto de condutores» y han ganado mucha autonomía en sus vidas.
«Es un tema que no está muy protocolizado, no está claro, porque cada jefatura de Tráfico actúa de forma diferente», comenta un lucense que conduce un vehículo adaptado. La falta de un protocolo oficial y «la picaresca» que hay en centros médicos que expiden psicotécnicos y autoescuelas provoca casos infortunados, según sostiene el jefe provincial de Tráfico de Lugo, Gonzalo León. Y puso el ejemplo reciente de un hombre al que le faltan varios dedos de una mano y se presentó al examen práctico con un certificado psicotécnico en el que el centro no había «consignado» esa discapacidad. «El examinador le dijo que no le podía hacer el examen y lo remitió a la inspección médica», comentó.
Explica que cualquier persona que opta al carné, sea o no discapacitada, tiene que pasar una prueba psicotécnica en un centro médico externo. Ese certificado debe reflejar el tipo de discapacidad. En base al documento, y sin examinar al aspirante a conductor -continúa- la inspección médica del Sergas y el examinador coordinador emiten un informe en el que especifican las adaptaciones técnicas necesarias. Al parecer, ese informe «está siempre sujeto a una prueba de motilidad posterior en donde se determina si la persona puede o no conducir». La crítica de Cogami es que esa exploración se lleva a cabo poco antes de que el interesado se presente al examen práctico, cuando ya ha invertido mucho tiempo y dinero.
«Non se trata de que lles regalen o carné, senón de que non haxa cousas inxustas e que os valoren rigorosamente. Estamos xogando cunha parte da súa vida moi importante, que lles pode axudar a abrirse camiño», sostiene Cogami. En ese punto, León considera que deben ser las autoescuelas las que le digan a los alumnos «que no están en condiciones de sacar el carné».
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